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Melgarejo: “El agua no es de los territorios, es de dominio público”

Joaquín Melgarejo es director del Instituto Universitario del Agua y las Ciencias Ambientales de la Universidad de Alicante (IUACA). Un centro que ha sido clave en la firma del primer y único Pacto Provincial del Agua que hasta el momento se ha suscrito en el país alcanzando el acuerdo de diputados, comunidades de regantes y de abastecimiento y expertos en la gestión hídrica. Ha sentado las bases de un posible pacto nacional. De eso hablamos en esta primera parte de la entrevista.

 

—Cuando las previsiones del tiempo anuncian precipitaciones en la provincia, ¿Alicante debería rezar para que se cumplan y llueva?

—Estamos condenados. Vivimos en el área de Europa con mayor escasez. La única cuenca hidrográfica que tiene déficit estructural, de toda Europa, de los 28 países es la Cuenca del Segura y Alicante tiene más de la mitad del territorio en esta cuenca. Estamos por debajo de los 365 milímetros anuales y esto es un dato histórico, de una secuencia.

—¿Desde cuándo?

—Desde 1941 hasta la actualidad. Con esta idea hay que ponerse a rezar. Si no tenemos volúmenes externos, alternativas o gestión esto no se puede resolver. Es una cuenca estructuralmente deficitaria.

—¿En los últimos cinco años se ha agravado la situación?

—Sí porque ha habido una situación de extraordinaria sequía. Los volúmenes se han reducido en más de un 60% de precipitaciones y de embalses.  Pero esto es cíclico en el comportamiento climático de nuestra provincia y sobre todo de la cuenca del Segura, e incluso la del Júcar. Cuando llega un momento de ciclo de sequía intenso como éste los problemas que habitualmente no se resuelven ahora se agravan y se visualizan con mayor fuerza. Por eso estamos en una situación muy grave.

—Y también se agrava la ‘guerra del agua’.

—No me gusta utilizar este término porque da la impresión de lo que no es. Aquí no estamos luchando contra nadie, lo que estamos es intentando resolver los problemas de déficit estructural recurriendo a todas las fórmulas conocidas: desalinización, depuración y reutilización de caudales, control de la oferta y de la demanda y los trasvases. Hay quien lo denomina guerras porque periodísticamente resulta, ¿cómo decirlo?

—¿Llamativo?

—Sí. En definitiva lo que tenemos es un enfermo que es prácticamente toda la cuenca del Segura, buena parte del Júcar y buena parte de la cuenca mediterránea andaluza, que sufre un problema de escasez permanente porque las demandas son superiores a los recursos naturales. Afortunadamente se han venido haciendo inversiones históricas muy potentes. Por ejemplo, el año pasado fue el 90 aniversario de la Mancomunidad de los canales del Taibilla. ¿Cómo es posible que en una zona donde hay tan escasas precipitaciones y con tantas actividades económicas, turísticas, de crecimiento vegetativo de la población, no haya restricciones de agua? Esto es un milagro que se ampara en la previsión intergeneracional que se viene haciendo. Ha supuesto una inversión de generaciones intentar resolver el problema. La Mancomunidad se abastece del río Taibilla, del trasvase Tajo-Segura, de pozos, desaladoras, etc. Esto hace que en momentos de extrema sequía como la que estamos pasando no haya tenido restricciones y cortes de agua. Incluso ha habido mejora en la gestión y en los usos. En otros lugares de España como en Vigo en noviembre no sabían cómo iban a abastecer la ciudad hasta que empezó a llover. ¿Cuál es la diferencia? En Vigo precipitan 900 milímetros y nosotros tenemos aproximadamente 350, la presión demográfica nuestra es infinitamente más alta y los usos son mucho más intensivos porque ellos no riegan. Esto demuestra que tenemos un sistema de gestión muy eficiente pero necesitamos más agua.

—¿Pero hay agua sobrante en España?

—Muchísima. En febrero, que era un momento de muy baja capacidad de agua embalsada, se contaba con 52.000 hectómetros cúbicos en los embalses mientras que en los del Tajo, medio y bajo, teníamos en torno a los 7.000. Con las lluvias de febrero, marzo y lo que llevamos de abril, ese volumen de agua embalsada se ha pasado del 60 y tanto por ciento al 80 por ciento, excepto en la cuenca del Segura y del Júcar. Agua en España hay más que suficiente para atender todas las necesidades de sobra. Lo que falta son dos cuestiones.

—¿Cuáles?

—La primera es el marco territorial, que es la principal dificultad para tener un equilibro hídrico en España y que genera tensiones entre las diferentes comunidades autónomas.  Es un problema territorial e institucional que se manifiesta políticamente, no es económico ni ambiental. ¿Cómo hemos organizado el Estado? Nadie discute en otros sectores por qué tenemos una red eléctrica nacional, otra gasística, de ferrocarriles, de autopistas… Entonces, ¿por qué no tenemos una red nacional de agua? Es irracional.

—Las fronteras que nos creamos

—Pero nuestra legislación no dice eso: el agua no es de los territorios, es de dominio público, algo que, por cierto, se comenta poco en los medios de comunicación. El agua no es de Aragón, ni de Castilla-La Mancha, ni de Murcia, ni Alicante… Es de dominio público y está gestionada por el Ministerio de su competencia. El Ministerio es puesto por el Gobierno que a su vez es elegido por la soberanía popular que radica en las Cortes Generales, en el Senado y en el Congreso de los Diputados. Este es nuestro ordenamiento. Las comunidades autónomas en esto no tienen nada que decir.

—Pues dicen y mucho.

—Hasta la exasperación. Pero no tienen nada que decir, sobre todo, en aquellos ríos que afectan a más de una comunidad porque hay otros que están afectados a una única comunidad como las cuencas internas de Cataluña. Las competencias son de la comunidad autónoma porque todos su cauces discurren por una única autonomía. Sin embargo, las grandes cuencas hidrográficas españolas todas son de dominio público, y también las otras, pero en este caso la gestión corresponde al Gobierno de la nación.

—¿Y cuál es el segundo problema en España?

—La falta de infraestructuras. Hay un problema de conducciones. Debemos diferenciar la cantidad del agua, del agua recurso. Una cosa es lo que se precipita y otra lo que podemos utilizar. El agua recurso es la que tenemos en los embalses habitualmente y debemos gestionar pero necesitamos infraestructuras. ¿De qué nos sirve que haya mucha agua en el Ebro si no hay infraestructuras para llevarla a otros lugares donde pudiera hacer falta? Un pacto nacional del agua se debería sustentar en un pacto de infraestructuras hidráulicas para que todas las comunidades autónomas y territorios pongan encima de la mesa cuáles son sus necesidades. Unos necesitarán desaladoras, otros depuradoras o conducciones para el abastecimiento y otros necesitaremos todas las medidas para mejorar o estabilizar la situación y que no estemos en un estrés hídrico permanente.

Redacción iambiente

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