Iambiente

Entrevista a Belisario Betancur sobre Responsabilidad Social Corporativa

Belisario Betancur

El ex presidente colombiano Belisario Betancur, fallecido el pasado 7 de diciembre en Bogotá, fue uno de los más caracterizados defensores de la Responsabilidad Social Corporativa, según podrá verse en la siguiente entrevista para mi libro ¿Qué hacemos con Colombia? (Editorial Planeta, 2006), una de las pocas que concedió en sus últimos años.

En tal sentido, propugnaba por la intervención del Estado, con apoyo del sector privado, a favor de los sectores más débiles de la población, lejos de dejarlos a la deriva, en manos del libre mercado, y descartando que la economía mundial tienda a quedar a merced de compañías multinacionales “mientras los gobiernos -advertía- sean capaces de mantenerlas dentro de los límites de sus legislaciones.

A continuación, reproduzco los principales apartes de dicha entrevista.

Llamado a los empresarios

Es obvio que la responsabilidad social no es solo del Estado sino de los particulares. ¿Debe serlo, en verdad?

—Sin duda tales acciones son resultado de exigencias éticas planteadas por las necesidades de la sociedad en su conjunto y, en particular, por los más desprotegidos. Es así como se crea el equilibrio en la trama del tejido social. La responsabilidad compete a todos, pero principalmente al Estado y a los empresarios.

¿Que los empresarios sean responsables de qué?

—En ellos son fundamentales la visión, la audacia, la capacidad de identificar oportunidades, la prudencia y muy especialmente la responsabilidad y la eficacia. Pero tampoco se pueden sustraer a su responsabilidad social de aportar grandes orientaciones, fomentar la educación, fortalecer la inversión y la investigación, por ejemplo para reforzar la calidad de sus productos, así como su preocupación por la inserción de Colombia en una economía globalizada.

¿Qué tan necesario es el buen manejo de la economía para que puedan asumir esa responsabilidad social?

—Hay que tener presente el apotegma elemental de que sin crecimiento económico no hay margen para adelantar políticas sociales que lleven bienestar a la comunidad. En ello tienen razón los empresarios… Una tasa de crecimiento elevada es la clave para romper las barreras del subdesarrollo. Cuanto más grande sea la torta, mayor es la tajada en el reparto.

Como el individualismo suele imponerse entre los empresarios, ¿cómo hacer para que contribuyan más a resolver los problemas sociales?

—En esto mi posición es muy clara. Los empresarios y los dirigentes deben ser responsables socialmente, pero lo anterior no quiere decir que se les desmotive y se les persiga. Por ejemplo, los impuestos a las grandes fortunas hacen que los empresarios coloquen sus -los invita a crear puestos de trabajo, a emprender proyectos de construcción, a democratizar la propiedad accionaria, por otra, les vaya a crear impuestos sobre sus activos productivos. Los impuestos no deben golpear en exceso la producción ni los patrimonios de quienes se empeñan, en forma real, en hacer patria.  

Balance social y corrupción

A su modo de ver, ¿cuál debería ser la mayor preocupación social de nuestros empresarios?

—Resulta fundamental preocuparse más por superar la desigualdad social y el empleo de mala calidad que se está observando en toda América Latina, de la mano del Estado que le debe brindar una seguridad normativa y física al inversionista.

De hecho, lo que más interesa a los empresarios es obtener utilidades en sus compañías, fuente del crecimiento económico y la generación de empleo. ¿Es censurable este afán de lucro?

—Ese tipo de empresario pertenece al pasado y es cada vez más escaso.

¿El balance social de las empresas es tanto o más importante que sus estados financieros de pérdidas y ganancias?

—Es bien sabido que las empresas exitosas no son solamente las que muestran mayores ganancias sino aquellas que destacan su liderazgo mediante la relevancia de lo social. El balance social es el instrumento a través del cual las empresas divulgan su rendimiento ambiental, social y económico. La rendición de cuentas sobre la gestión empresarial crea los cimientos de una política integral de responsabilidad social de la empresa.

—Es bien conocida la corrupción en el sector privado, aunque no tanto como en el sector público. ¿Se han perdido, en fin, los auténticos valores éticos, morales, en las empresas?

—No es que se hayan perdido los valores morales en las empresas o en algunas empresas. Es que el marchitamiento de los valores de la honestidad ha invadido todos los ámbitos. Por lo mismo, los gobiernos deben insistir en que sus funcionarios y los empresarios actúen con transparencia y honestidad. La garantía de limpieza en el manejo de la administración pública es factor clave de su eficiencia. El monto tremendo de la corrupción es un disolvente de la gobernabilidad.

Beneficios de la honestidad

Pero, ¿ser honesto sí es rentable?

—La moral es regla de oro en los comportamientos de todo ser humano, por sí misma y porque es garantía de los unos frente a los otros. Este acatamiento a la norma moral trae beneficios a la administración del Estado. Yo diría que es el elemento catalizador de la gobernabilidad. Pero, aún más, la moral estimula la productividad y, por consiguiente, los márgenes positivos del balance social.

—Por fortuna, los escándalos corporativos en el mundo han llevado a la necesidad de adoptar prácticas de buen gobierno, exigidas incluso por inversionistas internacionales…

—El espectáculo de corrupción dado por grandes empresas en varios países del mundo ha llevado a los directivos empresariales al máximo rigor sancionatorio y a los gobiernos a crear mallas administrativas de vigilancia. La enfermedad se ha dado en los países ricos y en los países pobres. Es un mal colectivo. Los remedios tienen que ser drásticos e implacables. Deben ser ejemplarizantes.

Jorge Emilio Sierra

Jorge Emilio Sierra

Asesor en Responsabilidad Social Empresarial (RSE) y Universitaria (RSU) – jesierram@gmail.com

Añadir comentario