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El estudio publicado en Nature señala que el metano se transporta de manera continua.

La fusión de las capas de hielo libera toneladas de metano a la atmósfera

La capa de hielo de Groenlandia emite toneladas de gas metano a la atmósfera cada año, según un nuevo estudio. Este muestra que la actividad biológica subglacial afecta la atmósfera mucho más de lo que se había pensado hasta ahora. Un equipo internacional de investigadores, liderados por científicos de la Universidad de Bristol (Inglaterra), pasaron tres meses en Groenlandia analizando el agua derretida que corre por una cuenca de la capa de hielo durante los meses de verano.

Tal y como han explicado en un artículo publicado en la revista Nature, usaron un nuevo tipo de sensores para medir los niveles de metano en el agua en tiempo real. Así se dieron cuenta que el gas era exportado de manera continua de bajo el hielo. De este modo, calcularon que se habían transportado unas seis toneladas de metano. Una cifra perteneciente solo de aquella parte de la capa de hielo de Groenlandia, una cantidad equivalente a la que producen unas cien vacas.

Aunque el metano menudo se oxida y se convierte en dióxido de carbono, la velocidad con que este gas se escapa de debajo de la capa de hielo hace que una parte muy importante llegue a la atmósfera en su forma original. El metano (CH4) es el tercer gas de efecto invernadero más importante después del CO2 y el vapor de agua. Aunque está presente en la atmósfera en concentraciones mucho menores que el CO2, sin embargo, su potencial para calentar la atmósfera es unas veinticinco veces mayor. Por ello, pequeñas cantidades pueden tener un impacto enorme en las temperaturas.

El declive del hielo del Ártico. El hielo de menos de un año de existencia es el más oscuro y el que tiene más de cuatro años es blanco.| NOAA
El declive del hielo del Ártico. El hielo de menos de un año de existencia es el más oscuro y el que tiene más de cuatro años es blanco.| NOAA

El origen del metano

La mayoría de metano de la Tierra, además, es producido por criaturas microscópicas que convierten materia orgánica en metano en ausencia de oxígeno. La mayoría de estos procesos tienen lugar en humedales, tierras de cultivo o en el estómago de algunos animales, como las vacas. El resto proviene de los combustibles fósiles, especialmente del gas natural.

Aunque las emisiones de metano de Groenlandia habían sido detectadas, como también lo han sido en el Lago subglacial Antártico, esta es la primera vez que se detecta que las aguas fundidas transportan este caso de bajo el hielo hacia la atmósfera de manera continua. Esto, por supuesto, también prueba la existencia de un gran ecosistema microbial bajo el hielo. Dado que estas cantidades de metano no son otra cosa que una prueba de su actividad.

La mayoría de estudios sobre el metano del Ártico se concentran en el permafrost porque estos suelos helados contienen grandes cantidades de carbono orgánico. Y este se podía convertir en metano si se funde debido al calentamiento global. Al mismo tiempo que las grandes masas de hielo encapsulan enormes cantidades de carbono en diversas formas, agua líquida, microorganismos y muy poco oxígeno, también pueden convertirse en unas fuentes catastróficas de metano para la atmósfera. La Antártida, donde está la masa de hielo más grande del planeta, debería ser el próximo objeto de investigación. Món Planeta

Redacción iambiente

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