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En el encuentro de Copenhague, 14 ciudades se unen para ser más sostenibles en los 500 millones de comidas diarias que se sirven en sus edificios públicos

Los alcaldes se unen en Copenhague para luchar contra la crisis climática

¿Pueden los alcaldes cambiar la ruta de los gobiernos en la acción contra la crisis climática? En Copenhague hay unos cuantos que así lo creen. El encuentro de las ciudades que más están luchando en esta área presenta esos ejemplos de cambio. Reunidas como las C40, esta red la componen 94 de las urbes más importantes de todo el mundo.

Este jueves, 14 de estas ciudades se han comprometido con la Declaración de C40 por una Comida Saludable en las Ciudades. El foco en la alimentación busca tanto mejorar la salud de los ciudadanos como la salud del planeta. Según este texto la idea es que antes de 2030 se asuma la Dieta de Salud Planetaria.

¿En qué consiste? Aparte de incluir alimentos equilibrados y nutritivos, se tiene en cuenta la cultura, geografía y demografía. Una de las bases es el ser conscientes de la capacidad de decisión sobre las adquisiciones para cambiar el tipo de comida que compran las ciudades.

La idea es que con ello se piense en que, aparte de alimentos saludables, estos lleguen a las cocinas gracias a bajos en emisiones de carbono. La reducción del desperdicio de comida es una de esas líneas que se han marcado. Las ciudades que han firmado esta declaración durante la cumbre mundial de alcaldes C40 son Barcelona, Copenhague, Guadalajara, Lima, Londres, Los Ángeles, Milán, Oslo, París, Ciudad Quezón, Seúl, Estocolmo, Tokio y Toronto.

Salvar once millones de vidas

Que la comida es una de las principales fuentes de emisiones es una realidad ya asumida. Con los estudios que maneja la agrupación, mantener una dieta sostenible y evitar el desperdicio de comida podría reducirlas. La estimación es que se lograría disminuir las emisiones de gas invernadero provocadas por la comida que ingerimos en más de un 60%.

Como han explicado en la cumbre de Copenhague, un estudio de la comisión EAT-Lancet publicado en enero de 2019 descubrió que, si se adopta a nivel internacional, esta “dieta de salud planetaria” reduciría las emisiones de forma dramática. Cuidando que proporcione una dieta equilibrada y nutritiva a diez mil millones de personas, con todo salvaría once millones de vidas al año.

Los compromisos

Con la Declaración de C40 por una Comida Saludable en las Ciudades presentada en Copenhague, las urbes se comprometen a:

  • Tomar las decisiones de adquisición de alimentos teniendo en cuenta la “dieta de salud planetaria” y, a ser posible, la agricultura orgánica;
  • Fomentar un aumento generalizado del consumo de alimentos saludables de base vegetal en nuestras ciudades y evitar así dietas insostenibles y nocivas para la salud;
  • Reducir la pérdida y el desperdicio de comida en un 50% respecto a las cifras de 2015; y Colaborar con ciudadanía, empresas, instituciones públicas y otras organizaciones para desarrollar una estrategia conjunta con el fin de implementar estas medidas y lograr los objetivos mencionados de forma inclusiva y equitativa, además de incorporar esta estrategia al Plan de Acción Climática de la ciudad.

El cambio, en la ciudad

Las ciudades pueden marcar una diferencia en la lucha contra la crisis climática. Esa es la idea que mueve al C40 pero con esta declaración, las 14 ciudades creen que también pueden conseguirlo en la alimentación. Estas 14 ciudades signatarias sirven 500 millones de comidas al día en colegios, hospitales y edificios públicos. Por tanto, aseguran que esta Declaración beneficiará de forma directa a millones de personas. Además, demostraría al mercado que hay una gran demanda de alimentos saludables, deliciosos y sostenibles. Así, las ciudades lideran los esfuerzos para cambiar el modo en que se producen y consumen los alimentos.

No es solo hablar de hambre y desnutrición, que lo sufren más de 820 millones de personas de todo el mundo. En estas 14 ciudades también saben que las tendencias en la dieta global contribuyen a aumentar los casos de cardiopatías, diabetes y cáncer; lo que aumenta los costes sanitarios y provoca millones de muertes prematuras al año. Entre los males señalados están la carne roja y los que contienen grandes dosis de azúcar, grasas y sal: los ultraprocesados.

¿Cambiar de dieta para evitar el cambio climático?

“La emergencia climática es más urgente que nunca y nuestra respuesta debe estar a la altura del desafío que tenemos por delante”, ha sostenido en Copenhague el alcalde Giuseppe Sala. “Debemos encontrar la manera de lograr cambios en todos y cada uno de los sectores, y la alimentación es uno de los activos culturales y económicos más importantes de las comunidades urbanas”, ha indicado el representante de Milán. “Enfrentarnos a las emisiones asociadas con el despilfarro de alimentos y las prácticas insostenibles en nuestros sistemas alimentarios supone una inmensa oportunidad para que las ciudades reduzcan aún más las emisiones”, ha concluido, “y permitan a toda la ciudadanía tomar decisiones más sanas e informadas”.

Redacción iambiente

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