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Planet Debug es una iniciativa para educar sobre la crisis climática. Foto: Damian Llorens

Planeta Debug quiere crear videojuegos para educar sobre la crisis climática

El ocio electrónico como forma de llegar a un nuevo público y concienciar sobre los desafíos del calentamiento global. Ese es el impulso tras el proyecto Planeta Debug. La iniciativa Good Game de la Universitat Jaume I quiere abordar la sostenibilidad mediante los videojuegos y la gamificación.

Esta iniciativa pondrá en marcha varias acciones científicas, artísticas y sociales para favorecer cambios sociales. Con ello también quieren crear conciencia ciudadana ante los actuales retos ambientales de magnitud local y mundial. De llevarlo a cabo se encargarán nueve grupos de investigación de los cuatro centros de la universidad de Castelló.

Estudiantes de tercer curso del Grado en Diseño y Desarrollo de Videojuegos colaboran para inspirar la creación de estos juegos. La idea es que estén vinculados con varias líneas de investigación en relación con el cambio climático. De hecho, el objetivo de Planet Debug es que estos experimenten abordando varios retos vinculados con el calentamiento global.

El vicerrector de Investigación y Transferencia Jesús Lancis valora la innovación que supone el proyecto Planeta Debug. Según explica, “implica un avance importante en la experimentación en nuevos lenguajes y canales para difundir la investigación que se desarrolla en la UJI. Y, además, en un tema tan prioritario para la ciudadanía y para la UJI como es el cambio climático”.

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Videojuegos pioneros en Europa

El trabajo en estas líneas de ocio electrónico no es nueva en Castelló. Hace más de dos años se creó el Seminario Interdisciplinario en Investigación en Cambio Climático de la UJI. Además, en palabras de Lancis, “la interacción con el estudiantado del Grado en Diseño y Desarrollo de Videojuegos no solo es muy pionera en el ámbito estatal y europeo, sino que implica el fomento de procesos de cocreación muy interesantes. Y con resultados que, ciertamente, resultarán muy enriquecedores tanto para la comunidad investigadora como para el alumnado”.

El implicar a los estudiantes en esta investigación es una de las claves que destaca el responsable del Proyecto de Cultura Científica y Ciencia Ciudadana. Lluís Martínez considera que la iniciativa “acerca doblemente la ciencia a la sociedad, para ligar la difusión de la investigación con el ámbito de la creación de videojuegos, y contar con el estudiantado universitario, y para proporcionar, con los productos finales, herramientas lúdicas de divulgación de la ciencia a toda la ciudadanía”.

Fomentar la creatividad en esta crisis

Emilio Sáez, también investigador principal de Planeta Debug, argumenta que trabajar por proyectos “siempre ha sido más efectivo para el aprendizaje de disciplinas aplicadas y transversales. En el caso del diseño de videojuegos, poder integrar en un proyecto el diseño a partir de la visión de otras áreas científicas como elemento común de un reto tan amplio e importante como es el cambio climático favorece que los trabajos sean mucho más potentes. Y fomentamos la creatividad del estudiantado, así como su implicación con los efectos del calentamiento global”.

“Incorporar esta forma de trabajo constituye un gran reto tanto para el alumnado como para el profesorado”, añade Sáez. Este puntualiza que, “a la vez, la profundidad del aprendizaje y las implicaciones del trabajo realizado son mucho más amplias”. De esta forma cree que “en conjunto, conseguiremos muchos objetivos provechosos, tanto en materia pedagógica, en nuevas maneras de trabajar interdisciplinariamente, como en un bien para la sociedad”.

La financiación del programa Arte Ciudadano de la Fundación Daniel y Nina Carasso ayudará a llevar a cabo este Planet Debug. Creada en 2010, en honor a Daniel Carasso, fundador de Danone, y su esposa Nina, esta organización se centra tanto en Francia como España. Su trabajo consiste en acoger, apoyar, acompañar y conectar a las personas que se atreven a mirar y a construir el mundo de forma diferente en sus dos líneas de trabajo: la Alimentación Sostenible y el Arte Ciudadano. La Fundación Daniel y Nina Carasso es una fundación Grant Maker (exclusivamente financiadora de iniciativas de interés general), de patrimonio familiar, afiliada a la Fondation de France. Es independiente de cualquier sociedad mercantil, puntualizan sus responsables.

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