Las tecnologías de la información, en beneficio de los ODS

Las empresas gestoras del ciclo integral del agua están digitalizadas para poder prestar a la sociedad un servicio más respetuoso con el medioambiente. En este contexto tecnológico tan dinámico y cambiante —en el que es necesario garantizar la continuidad y la resiliencia de los servicios esenciales y el derecho de los ciudadanos a relacionarse con los prestadores del servicio mediante medios electrónicos seguros,— la tecnología de la información es un inductor dinámico que facilita la relación y lleva a la solución de muchos problemas.

En esta línea, la tecnología también facilita la interlocución entre las personas y la naturaleza para optimizar mejor los cultivos. De modo que sea más fácil, por ejemplo, saber dónde es más adecuado plantar árboles y qué especies son mejores para ese tipo de suelo. También puede ayudar a preservar especies animales en las que queden pocos ejemplares para tenerlas más protegidas mediante el uso de dispositivos rastreadores. De esta manera, se reduce la posibilidad de que sean cazados clandestinamente.

El campo ya mira a la innovación como el camino a la sostenibilidad

En otros escenarios científicos y de investigación, la utilizamos para realizar simulaciones. Y gracias a esto podemos prever catástrofes o cualquier otro tipo de fenómeno de interés social o empresarial. En definitiva, las tecnologías de la información están generando acciones muy positivas para la sostenibilidad del medioambiente. Por ejemplo, permiten que menos árboles sean cortados, ya que con ellas potencian la creación de otros escenarios de lectura digitales que minimizan el uso de papel. Muchas de estas acciones también se materializan a través de las RRSS, blogs, webs o cualquier otro medio digital de difusión. Todo ello siempre apoyado, de una u otra forma, en la tecnología bien usada.

Cuestionar con la información dudosa

Ser digital no es igual a ser competente digital. Si queremos ayudar al cumplimiento de los ODS no basta con usar mucha tecnología sino hacerlo con pensamiento crítico, discernir las fuentes fiables de las dudosas y cuestionar la información a la que tenemos acceso. En definitiva, ser críticos será un elemento clave para la educación digital de la sociedad. Y, por ende, para la consecución de los ODS.

No obstante, aunque el bienestar social y la viabilidad empresarial y pública está limitada por el nivel tecnológico, resulta paradójico que los recursos y la capacidad del medioambiente para tratar o absorber los efectos de la actividad humana tras el uso intensivo y la obsolescencia tecnológica, estén generando, por ejemplo, el mal tratamiento de los dispositivos tecnológicos que ya no sirven a la sociedad, convirtiéndose en un gran factor de contaminación.

Qué hacer para ser responsables

Para evitar esto y siempre bajo el marco legal vigente, estos son tres de las acciones que la sociedad tiene en sus manos para actuar de forma responsable:

  • Reciclar los dispositivos tecnológicos que no tienen una segunda vida útil.
  • Reutilizar los dispositivos que disponen de una segunda vida útil para donarlos.
  • Concienciar a las personas de que estos objetivos no serán sostenibles si no se desarrollan en mercados digitales legales y confiables.

Las acciones que se desarrollen para conseguir los ODS de 2030 también necesitan disponer de mecanismos de seguridad. Y así, evitar fugas de información y ataques que nos impidan continuar con nuestras actividades así como, en la medida de lo posible, que nuestra reputación se vea afectada. Para minimizar riesgos en nuestro mundo interconectado, ha sido necesario crear un nuevo ejército a los ya existentes y que de manera tradicional siempre han protegido a la sociedad desde varios aspectos: Tierra, Mar y Aire; el ejército del Ciberespacio. El cual añade protección a nuestra sociedad asociada al entorno no físico, pero a su vez complementa a todos los ejércitos ya existentes.

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