Biocontrol para frenar la Xylella en los olivos

La amenaza de nuevas enfermedades bacterianas como la Xylella fastidiosa o la incidencia creciente de la verticiliosis en los campos del olivar suponen un problema de gran importancia para el sector olivarero. El problema es que con los métodos tradicionales no es posible detectar los síntomas iniciales de estas enfermedades del olivo. En la mayoría de los casos, cuando se descubre la enfermedad ya es demasiado tarde. Y así, no se puede frenar su impacto que ya causa importantes pérdidas económicas.

Con este objetivo, aplicarán tecnologías innovadoras para la detección automática de síntomas de estas enfermedades. El plan del proyecto Grupo Operativo Salud Olivar es usar sistemas automatizados para la monitorización de cultivos y teledetección hiperespectral y térmica. A esa parte puramente tecnológica añadirán sistemas de biocontrol más sostenibles y naturales. Con ellos esperan reducir el empleo de fitosanitarios químicos tradicionales para prevenir y controlar tanto enfermedades emergentes (como la Xylella fastidiosa o Síndrome del decaimiento rápido del olivo) como endémicas (como la verticiliosis).

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Aumentar la resistencia al estrés

En esa tarea se han unido diversas entidades para afrontarlo desde tres vertientes distintas: la prevención, la detección temprana y el tratamiento de árboles ya contaminados. Desde la Sociedad Cooperativa Andaluza (Dcoop), la empresa Domca, Laboratorios Neval, Visiona Ingeniería de Proyectos y la asociación de fabricantes de soluciones de biocontrol (IBMA España) junto a Ainia están trabajando en ello. Una de las formas de aplicarlos es el desarrollo de nuevos bioestimulantes para aplicar a los cultivos. Así, esperan poder aumentar la resistencia del olivo al estrés o mejorar la calidad de la cosecha de aceitunas.

«Las enfermedades que amenazan al olivo son una de las principales preocupaciones de los agricultores», reitera Ana Torrejón. Desde el departamento de biotecnología de Ainia, señala en particular a «aquellas que, por su virulencia, como es el caso de la Xylella fastidiosa o la verticiliosis, pueden llegar a destruir hectáreas de olivares en pocos años». Desarrollar una estrategia integrada es el objetivo que se marcan para dar respuesta al sector olivarero y de producción de aceite de oliva en la lucha contra estas enfermedades del olivo. «Para que pueda continuar progresando una industria de gran importancia en nuestro país», concluye Torrejón.

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La productividad tardía del olivo

Los números avalan esa importancia. El olivo es uno de los cultivos leñosos más extendidos en el territorio nacional. Por eso este proyecto está cofinanciado por el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural de la Unión Europea y el Ministerio de Agricultura. Según datos de Eurostat, España es el país de la Unión Europea con más cultivos de olivo. Del total presente en el continente, reúne un 55 % del total, distribuidos en alrededor de 4,6 millones de hectáreas. Sin embargo, su cultivo es complejo puesto que alcanza la cima de su productividad a partir de los 35 años de vida. Y es que los primeros 7 años son totalmente improductivos. A partir de ahí presenta una productividad creciente hasta los 10 años, 15 años con los sistemas de cultivo tradicionales.

«Esta modernización de las prácticas de cultivo, repercutirá en toda la cadena de valor del olivo», añade Joaquín Espí. El técnico del departamento de Biotecnología de Ainia recalca esas diferentes etapas, desde el agricultor, pasando por el transformador de la industria oleícola o de aceitunas de mesa, hasta llegar al consumidor final. Y con ello, sostiene, se «podrá acceder a productos producidos de forma sostenible, libre de fitosanitarios químicos».

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