#Encuentrosiambiente: La nueva normalidad será digital

La lucha contra la crisis originada por el coronavirus ha transformado las Administraciones Públicas en lo digital. La respuesta que dan desde la Generalitat Valenciana y la Diputación de Alicante junto a las universidades de Alicante y Miguel Hernández de Elche ha protagonizado el primer #encuentrosiambiente.

Desde lo local ha hablado Carlos Mazón, presidente de la Diputación. «Estamos muy cerca de los que están más cerca», ha comentado sobre su relación con los Ayuntamientos. «Son los que están muy lejos de lo que tiene que ver con las ruedas de prensa que estamos escuchando o con el debate nacional que nos acompaña. Aquí de lo que hablamos es de la zozobra por la falta de conocimiento de nuestro sector productivo». De ahí que la mayor parte de las medidas que plantea en la lucha contra la crisis generada por el coronavirus sean de carácter económico.

Con estas acciones, Mazón espera que «tengan herramientas a la hora de atender la realidad, no la virtualidad que pueda parecer esta crisis. Porque es la que pueden sufrir ayuntamientos en estos momentos. Por eso hemos aplazado impuestos a través de Suma, hemos ofrecido créditos al 0% a los ayuntamientos para que puedan atender a los más desfavorecidos… Hemos ayudado a poder ayudar. Y lo hemos hecho exprimiendo nuestros recursos y adaptando nuestros presupuestos a esta realidad».

La aceleración digital  en la universidad

La digitalización de sus actividades es uno de los retos que más rápido han tenido que asumir las universidades a causa del estado de alarma. El rector de la Universidad de Alicante, Manuel Palomar, ha destacado ese esfuerzo ante «una situación que nadie tenía previsto». Por eso ha recordado que desde el 13 de marzo con la docencia no presencial se planteó un «escenario de resiliencia necesaria para que la crisis sanitaria, económica o social no nos lleve a una educativa». Y ese, ha subrayado, ya era un gran reto en sí mismo porque «hay que dejar como base fundamental que la UA es una universidad presencial, con 30.000 estudiantes y 5.000 trabajadores».

Conseguir esa adaptación ha sido posible gracias a contar «con tecnologías facilitadoras» como la propia administración electrónica que ya tenía implementada la UA. Palomar ha concedido que habilitar ese conjunto de plataformas que han permitido dar el salto «no ha sido sencillo porque requiere de una metodología nueva y diferente». Uno de los aspectos en los que ha profundizado es en la conectividad necesaria para poder acceder a este contenido. Y con ello la brecha digital, «no todos los colectivos llegan a la misma tecnología o ancho de banda». Ahí, ha seguido, «es importante el acuerdo entre la Administración y operadoras móviles para la compra de paquetes de datos y la donación o préstamo de ordenadores a estudiantes o profesorado».

Palomar ha celebrado que pese a estos inconvenientes se ha podido «avanzar en la nueva metodología docente —para la que no estábamos preparados— y a marchas forzadas hay que hacerlo». Que se haya tenido que hacer abre también «una nueva oportunidad que hay que definir». Como también han necesitado detallar «la nueva normativa para las evaluaciones en modo no presencial». Un camino en el que ha reconocido que ha pesado la «mucha incertidumbre porque cada día estaban cambiando las decisiones políticas».

La necesaria respuesta inmediata

Muchos de estos problemas los comparte también con la otra universidad pública del territorio, la Miguel Hernández. Su rector, Juan José Ruiz, es también el presidente de la Conferencia de Rectores de las Universidades Públicas Valencianas. Ruiz ha iniciado el discurso destacando esa similitud de «tener que dar una respuesta de forma inmediata» a este problema. En la que, ha subrayado, que se ha querido responder de forma coordinada desde estas. «El impacto ha sido bestial», ha admitido el rector. «Porque pensar que podemos cambiar nuestras universidades presenciales de un día para otro a una docencia online es bastante difícil», ha añadido.

Incluso con esas complicaciones, Ruiz ha querido agradecer el esfuerzo realizado desde los departamentos informáticos, personal de servicios, profesorado y estudiantes. Ahí se ha enorgullecido el montaje de las clases digitales en el primer fin de semana de la cuarentena. «Ese mismo lunes ya estaban dando prácticamente todos los clases. Y esa respuesta es una demostración de que las universidades teníamos capacidad tecnológica y que, con esfuerzo, se está consiguiendo». Eso sí, la cuestión económica sigue siendo clave. Para Ruiz es momento de «hacer un esfuerzo especial en la política de becas tanto desde las universidades como otras administraciones, Generalitat o el Ministerio».

Coordinarse para solucionar

Pedro Pernías, director general para el avance de la sociedad digital en la Comunidad Valenciana, ha aportado la visión autonómica en este primer #encuentrosiambiente. Y en lo primero que ha hecho énfasis es en la coordinación que realiza desde la Conselleria de Innovación, Universidades, Ciencia y Sociedad Digital. «Si alguien tenía dudas de esta mezcla, con esta crisis se demuestra que está funcionando», ha indicado. Prueba de ello sería la llamada al sistema investigador de universidades y empresas, en la que «se han puesto 3,2 millones de euros a proyectos. Son nuestros investigadores, los de la Comunitat Valenciana, los beneficiarios de estas ayudas y los cerebros que nos tienen que sacar de aquí».

Entre las propuestas que han salido de esta primera llamada se ha pensado en materiales textiles nuevos y en profundizar en el conocimiento de la propia covid-19. «Hay más de 200 propuestas encima de la mesa que están siendo analizadas y, conforme se ven, se van dando las ayudas». Que eso sea posible, ha resaltado, se debe en gran parte al tejido investigador que cuidan universidades como las dos representadas en este encuentro. Y cuidar de que la brecha digital no impida la formación de determinados núcleos es otra de las responsabilidades que acometen.

«Si queríamos transformar la sociedad en digital, este ha sido el achuchón que nos ha transformado a la fuerza», ha apuntado. La prueba está en que «se trabaja, se educa y se relaciona digitalmente» desde sus casas. Eso sí, que el impulso haya sido forzoso no debe impedir que se consolide el esfuerzo realizado».

Plantear escenarios

En la segunda ronda del #encuentrosiambiente, Mazón ha explicado el complicado panorama de incertidumbre cuando se depende del mando único del Gobierno de España. «Podremos plantear escenarios pero poco más. Las distintas administraciones por debajo de este, tenemos que calibrarlos. Y no es lo mismo para un autónomo del turismo que regente un bar saber si podrá abrir de forma transitoria y no es lo mismo en agosto que octubre. No es lo mismo hacer un diagnóstico de la situación si tienes los test a tiempo que si no», ha denunciado.

A pesar de ello, ha alabado el trabajo hecho por los rectores presentes desde sus universidades «que han avanzado más que muchas en el campo digital. Y hemos aprobado una estrategia de inteligencia digital para una provincia que consideramos preparada para estar en el trampolín adecuado».

Incertidumbre y oportunidad

Palomar ha compartido su preocupación con Mazón sobre el futuro. «Lo que está ocurriendo va a cambiar nuestros hábitos y nuestra forma de trabajar», ha destacado. «Pero desde el ámbito educativo tenemos que evitar que haya una crisis educativa y para eso hacen falta políticas educativas valientes». Tanto Palomar como Ruiz han resaltado que «no se sabe cuándo se volverá a la normalidad» en las aulas. Con un inicio de nuevo curso 20/21 lejos de lo que fue el anterior, «será semipresencial en todos los niveles educativos», e incluso con el 21/22 «en el que tampoco estaremos en la normalidad absoluta, por lo que estamos ante un reto importante».

Entre esas propuestas por un plan educativo ha pedido medidas concretas. «Hay que proporcionar la wifi gratuita en los entornos urbanos desfavorecidos porque es algo sencillo que los Ayuntamientos pueden solucionar, hay que adecuar los contenidos educativos al conjunto de los dispositivos móviles y distribuir estos a los ciudadanos que no pueden acceder a ellos». Que estas ideas se puedan aplicar las ha considerado importantes para «volver a una nueva normalidad que será digital, donde vamos a cambiar los hábitos. Tenemos que establecer los derechos digitales para la nueva realidad que será incierta, complicada, crítica».

Digitalización financiada

A pesar de la dureza de esa situación, Ruiz ha apostado porque «si algo bueno tiene esta crisis es por el impulso a la digitalización». Y un ejemplo de cómo afecta en el día a día en la UMH es en la celebración de actos protocolarios en línea: ceremonias de clausura, graduaciones… «Nuestra intención es que mediante la digitalización podamos continuar con la mayor normalidad posible».

Más allá de la docencia, Ruiz ha recordado que desde las universidades se trabaja por el impulso económico de la sociedad. Así que frente a los primeros anuncios de desvíos de fondos, ha hecho una llamada de atención: «Cuidado. Que no. Si queremos realmente reactivar la economía, la universidad es un motor para eso. No solo por su investigación sino como motor económico en sí y porque en estas circunstancias tan cambiantes, hay que estar reinventándose todos los días y para ello la universidad tiene que estar bien financiada».

De asegurarlo se encarga una conselleria que, como Pernías recuerda, «tiene la vocación de trabajar con otras entidades». Y tan importante como eso es «poner iniciativas sobre la mesa que asuman luego otras entidades». Una de esas formas es la aplicación de la inteligencia artificial, «que ya estaba en marcha antes de covid-19». Y la siguiente es que estas tecnologías se adopten por las empresas, para lo cual cuentan con Distrito Digital: «Propuestas que ya han generado un modelo que está a rebosar de empresas que ponen su granito de arena».

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