El calentamiento global aumenta los hongos patógenos de plantas en terrenos de todo el mundo

«La actual pandemia mundial nos recuerda el impacto que los microorganismos pueden tener en nuestras sociedades y economías», destaca Fernando Maestre. Este lunes la revista Nature Climate Change publica un estudio internacional del que es coautor en el que se alerta del aumento de patógenos de plantas a causa del calentamiento global. Para Maestre es prueba de la «importancia de aprender más sobre su ecología».

El trabajo, que proporciona el primer atlas mundial de hongos patógenos de plantas que se encuentran el suelo, señala los lugares de la Tierra donde estos organismos son más comunes hoy en día y en los próximos 30 años. La investigación recuerda que los suelos son una reserva crítica de algunos de los patógenos de plantas más importantes. «En este caso, aportamos pruebas sólidas de que el calentamiento experimental y las temperaturas atmosféricas mundiales se asocian positivamente con mayores proporciones de estos organismos transmitidos en terrenos de todo el mundo», señala el autor principal del artículo, Manuel Delgado-Baquerizo de la Universidad Pablo de Olavide.

Conocer cómo les está afectando la crisis climática es clave. «Al proporcionar novedosos mapas sobre la distribución actual y futura de importantes fitopatógenos, nuestros resultados pueden guiar las medidas de gestión para evitar futuras crisis alimentarias asociadas al cambio climático», subraya Maestre.

El invierno ha sido excepcionalmente cálido en toda Europa

La fertilidad y la destrucción

La Universidad de Alicante, donde Maestre es director del Laboratorio de Ecología de Zonas Áridas y Cambio Global, explica que solo una pequeña cucharada de suelo contiene millones de microbios. La mayoría de estos organismos del suelo son beneficiosos para la humanidad: regulan el clima, apoyar la fertilidad del suelo, y facilitan la producción alimentos. Otros, sin embargo, son capaces de devastar cosechas enteras, lo que se traduce en importantes pérdidas económicas e incluso en hambruna. 

El suelo actúa como reservorio de muchos de los patógenos de plantas más agresivos, como Alternaria alternata Fusarium oxysporum, desde donde pueden infectar a las plantas. Conocer la ecología de estos patógenos y los futuros cambios en su distribución a escala global es fundamental. Con ello se pretende entender mejor cómo la crisis climática afectará a la producción de alimentos. Por eso este estudio reúne a científicos de España, Australia, Alemania y China, con el objetivo de ofrecer una visión más amplia.

«Este trabajo ejemplifica la importancia y el valor de realizar muestreos a gran escala y experimentos a largo plazo», remarca Maestre. Una tarea para la que ensalza el apoyo del Consejo Europeo de Investigación. «No habría sido posible hacer sin su apoyo», ya que «ha financiado el Laboratorio de Ecología de Zonas Áridas y Cambio Global todos estos años». El artículo apunta a que las grandes regiones de la Tierra de Asia, África, Australia y América contienen altas proporciones de patógenos de plantas transmitidos por el suelo. Estas regiones corresponden a climas cálidos como los de los desiertos y los bosques tropicales. «Nuestros mapas mundiales identifican los puntos calientes de los hongos patógenos de plantas transmitidos en la actualidad», recuerda Delgado-Baquerizo. Estos, añade, «nos advierten sobre su aumento debido al calentamiento global».

Por todo el mundo

El trabajo de campo que han tenido que hacer los investigadores para llegar a estos resultado ha sido muy extenso. Tanto como lo es propio planeta porque han recogido muestras de tierra de 235 lugares distintos de 18 países presentes en seis continentes. Así han conseguido abarcar toda una gama de climas: desde los desiertos hasta los bosques tropicales. Para generar estos mapas, el equipo científico ha utilizado la secuenciación del ADN para analizar la asociación entre la proporción de patógenos transmitidos y los aumentos de temperatura en diferentes tipos de terreno.

Entre esas muestras figuran las recogidas en el estudio mundial de tierras áridas dirigido por Maestre. Un trabajo que se integra en el proyecto Biocom financiado por el citado Consejo Europeo de Investigación desde hace una década. Los resultados de este novedoso estudio han sido validados utilizando un experimento de campo sobre cambio climático que el grupo de Maestre mantiene. Este experimento destaca porque se imita el clima pronosticado para la segunda mitad del siglo XXI. Además, es uno de los pocos trabajos de cambio climático que se mantienen en las zonas áridas del planeta. 

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