El coronavirus acelera la digitalización del mercado del arte a la espera de la desescalada

Sin conciertos masivos ni colas para exposiciones repletas de gente o inauguraciones en galerías, así dejó desde marzo el estado de alarma al sector del arte. En la cuarentena se ha consumido música en directo a través de las redes, la audiencia televisiva batía récords y se ha leído muchísimo más. Con la desescalada ya en marcha, llega el día de los museos. Y para reflexionar sobre cómo afecta esta crisis, el Museo de Aguas de Alicante reúne este lunes (18 horas) a diferentes expertos en un encuentro digital.

Sobre el Impacto del covid-19 en el mundo del arte, hablarán el artista Daniel Andújar, la crítica Marisol Salanova, la galerista Begoña Deltell y el gestor Leo Tena. De moderar este foro en línea de acceso gratuito previo registro, se encargará la periodista Cristina Martínez.

Andújar es el primero en notar los efectos de esta crisis. El anuncio del estado de alarma ya impidió la inauguración que tenía prevista para el viernes 13 de marzo. De hecho, el mismo jueves ya quedó suspendida la rueda de prensa previa. En La Virreina Centre de la Imatge está todo esperando desde hace dos meses a que pueda llegar el público y ver El tercer Estado. Con Barcelona aún en fase 0, el artista cuenta que aún están esperando instrucciones para ver los «cambios mínimos» que tendrán que aplicar.

De momento, las instalaciones sonoras que pensaba usar no podrán escucharse con auriculares. Y las publicaciones y folletos que habría en la sala tendrán que esperar otro momento. En un creador que se ha distinguido por el desarrollo de su obra digital y cómo la digitalización nos afecta, cuando la exposición se reabra, está seguro de que habrá piezas que cobrarán un sentido nuevo. «El estar constantemente vigilado, la digitalización del cuerpo… tendrán otra lectura».

Cuestionando el sistema

Andújar y Deltell comparten la idea que esta crisis acelerará procesos que estaban en marcha relacionados con la digitalización del arte. La responsable de las galerías Aural en Alicante y Madrid también comparte con el creador la reprogramación de sus planes, llegando hasta el año que viene. «Hemos pospuesto exposiciones y dado fechas a otros proyectos previsto, hablando con los artistas que también se tienen que plantear sus planes», explica. Por eso se muestra convencida de que «habrá un cambio en el sistema artístico con las ferias e inauguraciones». Uno, en el que ambos coinciden de nuevo, ya se venía gestando con anterioridad. «Y esto ha producido un acelerón del análisis que ponía en cuestión ferias y bienales», apunta Deltell.

En ese punto se encuentra también la crítica y comisaria Marisol Salanova. Como consultora artística señala que es por esta faceta por la que le están demandando mucho asesoramiento. «Tanto de artistas como de coleccionistas que buscan orientación para resituarse, dadas las circunstancias», indica. Es un repunte de una labor que ya había ejercido anteriormente y frente a la que su papel como crítica había cobrado más importancia. Ahora, con la cuarentena, «me piden mucha asesoría a distancia, dentro y fuera de España. Supongo que es por un lado sintomático de la preocupación que hay y por otro de la voluntad de seguir vinculados a este mundo del arte, adaptándonos a lo que venga».

Necesidad primaria

Pero ¿cómo adaptarse en el caso de los festivales de música? Esa es la pregunta a la que se tiene que enfrentar Leo Tena. En Teruel propone citas como Mil Festival, donde el año pasado actuaron Andrés Calamaro y Zahara, por ejemplo. Este año ya había decidido que se retrasaba la tercera edición a septiembre «pero el plato fuerte son sesiones de dj’s y grupos y, prácticamente lo damos por cancelado». Un verbo que incluso le cuesta pronunciar, reconoce. «Prefiero decir posponer», explica, «aunque las últimas noticias es que van dejar doscientas personas sentadas al aire libre y eso es inviable económicamente».

Por eso, los cuatro demandan una mayor atención al sector. Salanova espera que con este encuentro salgan propuestas «para mejorar ese tan necesario pacto de Estado por la cultura que atienda a las necesidades de los diferentes perfiles: artistas, trabajadores de museos, galeristas, comisarios, críticos». «Hay que reflexionar sobre la consideración del arte contemporáneo en general», añade Deltell. Y para mejorar esa percepción cree que «hay que hacer un esfuerzo en educar a todos los sectores de que la cultura es fundamental y los creadores también lo son». Estos dos meses cree la galerista que lo han demostrado: «Hemos echado mano de cualquier creación cultural para poder pasar el tiempo y que se nos hiciese más llevadero todo. Eso demuestra que la cultura es una necesidad primaria».

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