#Encuentrosiambiente: la industria de la felicidad busca la seguridad y confianza

«Cuando te has aprendido las respuestas, te han cambiado las preguntas». Así traslada Francesc Colomer la incertidumbre que vive el sector turístico a causa de la crisis del coronavirus. Transmitir seguridad, los peligros sanitarios de la oferta no reglada, y el poder que aún mantiene la Comunitat Valenciana son ahora tres de los conceptos que deben manejar. Acompañando al secretario autonómico de Turisme en el cuarto #encuentrosiambiente han estado José F. Mancebo, director del patronato de turismo Costa Blanca; Milagros Fernández de Lezeta, presidenta de la Asociación Nacional de Empresas de Control de Plagas (Anecpla); y Toni Mayor, presidente de la asociación empresarial hostelera de Benidorm, Costa Blanca y Comunidad Valenciana (Hosbec).

Después de diez semanas de estado de alarma en España, Colomer pide que «seamos capaces de interpretar lo que ha pasado en la sociedad». Y, de ahí, «extraer conclusiones sobre la seguridad como elemento de marca turística y de reconstrucción de nuestra imagen». Con eso sobre la mesa, lo que corresponde es «actuar con rigor y responsabilidad para no comprometer nuestra reputación».

Este es un factor clave porque Colomer da por hecho que, en la nueva normalidad, «se seguirá queriendo viajar y buscar la felicidad». Un concepto sobre el que insiste porque «la tenemos que reinterpretar ligada al sector y a la experiencia del cliente». De encontrarla se encargarán los turistas porque «nuestro destino no ha dejado de ser buscado». Y ahí valora el trabajo hecho durante años para que la marca quede en el corazón, «a pesar de la pandemia y de las consignas de líderes de países diciendo que la gente no salga de sus países y haga turismo doméstico». Por eso, subraya, «a pesar de los pesares, la gente sigue buscando Mediterráneo y Comunidad Valenciana. Esta es una llamada a la esperanza».

Sostenibilidad, cualificación y hospitalidad le sirven para identificar al sector en la actualidad. «Y veo el futuro con esperanza» aunque admite que en estos meses se tratará «de una travesía dura, difícil».

Mancebo  incide también el complicado panorama porque «el turismo, además de ser un tractor económico, es una forma de entender la espera del de fuera». Los atractivos en el paisaje sobre los que se ha basado la oferta se encuentran en un momento complicado. «Se nos está pidiendo un equilibrio muy difícil de llevar a cabo», señala, «entre la situación que nos encontramos de la emergencia sanitaria y la emergencia económica».

A este planteamiento cabe añadir la dificultad de hacer planes de futuro. «Estamos jugando al regate corto: a la semana y el cambio de fase», recalca. Pero para tener dónde apoyarse está la experiencia en los valores que indicaba Colomer. «El sector está ansioso por recibir bien a los turistas, de quererlos bien, porque es de lo que se trata. Todos queremos evitar a toda costa cualquier tipo de rebrote».

Más allá del papel de la Administración pública, de representar al sector privado se encargan  Fernández y Mayor. Desde la Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental, considera fundamental «generar confianza para dar esos pasos». La forma de hacerlo también la tiene clara: «Tenemos que asegurar que estamos minimizando los riesgos».

El problema que ve Fernández en este sentido está en la incertidumbre. «Tenemos que hacer trabajos profesionales pero no está bien definida la desinfección». De ahí que insista en que deban ser «hechas por profesionales y con productos de eficacia reconocida». La que no la tiene y transmite una imagen errónea son «los sellos que garantizan una ausencia de virus porque generan falsas expectativas y creemos que pueden ser contraprudecentes».

Los protocolos que está imponiendo Bruselas para la seguridad en los vuelos sería el ejemplo de lo contrario. Así lo subraya la patronal hostelera a través de su presidente, Mayor. En esa línea, Mayor denuncia que con diez semanas de estado de alarma «se nos haya olvidado que hay que hacer un protocolo coordinado para crear seguridad general».

Esa percepción a favor del trabajo conjunto parece estar asentándose, añade Hosbec. Otra cosa es conseguir que funcione en el extranjero. «Los tour operadores están presionando muy fuerte al Gobierno porque quieren que se abra y que haya certeza», avanza. Y en esa línea de previsión marca el cierre con tono optimista. En un mercado como el británico, que compra con mucha antelación sus paquetes vacacionales, estamos en abril y mayo del año que viene de los primeros en cuanto a volumen de reservas. La Comunidad tiene su sex-appeal y eso es bueno» cuando «estamos ante el verano más raro de la historia».

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