Bioo quiere ciudades más verdes con la energía de las plantas

«Utilizamos la naturaleza sin dañarla», resume Pablo Vidarte sobre su proyecto que le ha situado entre los jóvenes emprendedores más prometedores. Con su empresa Bioo trabaja para obtener electricidad de las plantas. Él ha protagonizado la nueva entrega del ciclo Crisis climática y mediterráneo. Con su compañía, ya fue destacado en 2017 como uno de los valores más innovadores de Europa. Ahora, aquellas promesas han avanzado y este segundo semestre hará pruebas agrícolas en diez países.

Toda esa atención tiene su origen en sus investigaciones para aprovechar las sustancias que desechan las plantas tras el proceso de la fotosíntesis. Es en las raíces donde ellos intervienen: «Desconponemos esas sustancias con microorganismos que se las comen». Al hacerlo se liberan electrones y con eso ya se consigue generar una corriente eléctrica.

El potencial que tiene este sistema lo desarrollan también a través de su línea pedagógica que tienen tanto para escuelas como universidades. Según explica Vidarte, «proveemos los materiales básicos para poder hacer electricidad de la tierra misma y que puedan encender leds». Estos pequeños experimentos educativos sirven para demostrar que «lo que hacemos queremos que sea conocido por todo el mundo». Y así, «que no suene raro si lo pones en el jardín porque tus hijos ya lo usan en la escuela».

La planta enciende la luz

Uno de sus más llamativos ejemplos es usar las plantas como interruptores biológicos. «Tienen la capacidad de detectar las diferencias en las frecuencias cuando se les aproxima un objeto alrededor «, explica. Eso funciona cuando un ser vivo las toca, puntualiza, no cuando llueve, por ejemplo. Esa diferencia de frecuencias, prosigue Vidarte, se transforma en un voltaje que se conduce por su cuerpo. Al conectarlas con sus sistema, literalmente las convierten en ese interruptor de luz o sonido.

Una de las aplicaciones que sugieren para este sistema sería que una pared vegetal en una habitación de hotel sirviera para encender la luz. Este ejemplo le sirve para representar su voluntad de unir naturaleza y urbanismo. «La misión de Bioo es crear una simbiosis con la tecnología para cambiar la imagen de las ciudades que tenemos», recalca Vidarte.

Jardines como homenaje

Otro factor que ha cambiado la visión de nuestra sociedad es la covid-19. Como apunta el joven empresario de 24 años, «cuando dejamos la naturaleza un poco es capaz de revivir. Y no solo es que nos enseñe que seamos capaz de parar el calentamiento global. Tenemos la opción de recuperar aquello que hemos dejado atrás porque lo que hemos avanzado científicamente es brutal. Pero lo que podemos hacer, si con ello no nos cargamos lo que dejamos atrás, es mucho más grande».

Y frente a la crisis de la pandemia, apuntan han propuesto el proyecto Los jardines de la vida. Con él quieren rendir homenaje al personal de los servicios esenciales que han estado al frente de la enfermedad. Y la forma de hacerlo es a través de las historias que han almacenado en grabaciones que se activan usando las plantas como interruptores.

Desde que se lanzaran hace cinco años con Bioo, Vidarte y sus socios han ido evolucionando hasta ir aplicándolo en ámbitos cada vez mayores. Este diciembre lo empezarán a hacer en la agricultura, sector en el que quieren obtener energía de la tierra. El siguiente paso es introducir sus avances en la ciudad, «incorporándola ya no como elemento decorativo sino como algo que tenga utilidad para crear esa simbiosis que mencionaba».

RETOS: agricultura sostenible adaptada a un entorno de calentamiento global

Añadir comentario