Picassent recupera el espíritu de Goerlich para su plaça de l’Ermita

Sus fotos se repiten por decenas en los foros de recuerdos de las redes sociales y no es para menos. Una de las imágenes más añoradas por los valencianos del Cap-i-Casal es la plaza del Ayuntamiento diseñada por el arquitecto Javier Goerlich Lleó. Conocida como “la tortada”, entre los años 30 y 60 del siglo pasado la plaza contaba con varios niveles.

A cota de calle, la actual plataforma triangular que sirve como mascletódromo se encontraba ligeramente elevada. Ristras de balaustradas y presuntuosas escaleras invitaban a pasear sobre la plaza. Un punto de encuentro con recargadas farolas y una fuente de cascadas en cada esquina. 

El centro lo presidía un enorme círculo sobre el que se podía asomar cualquiera y contemplar qué sucedía en el nivel inferior de la entonces conocida como plaza Emilio Castelar. Al sótano de la plaza se accedía por unas escaleras más discretas y acogía los puestos de venta de flores. Pero tras la reforma de 1961, el sótano desapareció y estos quioscos se ubicaron sobre el firme de la plaza, en un lugar más accesible.

A unos 15 kilómetros de distancia y varias décadas más tarde, la plaça de l’Ermita de Picassent (Horta Sud) ha rescatado la traza de Goerlich para su remodelación. La diferencia de cota entre los dos vértices de esta plaza triangular —la avenida Jaume I y Doctor Pesset— ha permitido al equipo del arquitecto José María Tomás Llavador plantear un edificio escondido bajo la topografía de la nueva plaza.

Una plaza para liderar

En 2018, el equipo de gobierno de Picassent presentaba el proyecto definitivo de reforma de la plaça de l’Ermita, que ya se encuentra en plena ejecución. “Todos pensamos que Picassent es un pueblo líder del siglo XXI. Y teníamos que mejorar la plaza de la Ermita porque es el centro neurálgico del pueblo”, declaraba la alcaldesa Conxa Garcia. 

La sala subterránea aprovecha el desnivel de la plaza para crear un espacio destinado a uso cultural con un programa de exposiciones, charlas, talleres o presentaciones en 400 metros cuadrados. Pero a cota de calle, la actuación más ambiciosa supone unir la explanada de l’Ermita con el parque situado entre las calles Doctor Pesset y Carles Albors.

Una actuación que mejorará además la movilidad y la accesibilidad. Así, ambas zonas verdes se encuentran ahora separadas por una calle con paso de vehículos. Una actuación determinante para un entorno en el que se ubican dos colegios y decenas de comercios que ahora tendrán más cerca la plaza. Con esta actuación se rebajará suavemente la actual plataforma con jardines y rampas para acercarla ligeramente a la cota de las calles.

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Mejora en accesibilidad

Las obras están secuenciadas en varias fases valoradas en cerca de dos millones de euros. Estas cuentan con el 50% de la financiación a través del plan Edusi de Picassent. “Es un espacio amable con calidad ambiental que el vecindario agradecerá porque podrán gastar el espacio de más formas”, declaraba el arquitecto José María Tomás Llavador. Mientras tanto, la ciudadanía durante la presentación destacaba las mejoras en la accesibilidad y el lavado de imagen.

La obra ha sufrido dos contratiempos que han retrasado ligeramente el cronograma de la ejecución. El verano pasado, la cimentación de la sala subterránea permitió descubrir un refugio de la Guerra Civil. Una galería excavada directamente en la roca que la legislación valenciana protege automáticamente y ahora se integrará en el programa de usos definitivo del proyecto, aunque no será siempre visitable. Con 1,2 metros de anchura y 2 metros de altura, el refugio atraviesa toda la plaza y paralizó las obras hasta el noviembre pasado. Ahora, la paralización temporal por el estado de alerta decretado con el coronavirus ha vuelto a retrasar el reloj para una obra que pronto marcará una nueva imagen para Picassent.

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