Borriana desconfina la regeneración de su fachada norte

Mientras el equipo de Gobierno estudia la reurbanización de la Plaça Major y la Plaça del Pla –el epicentro del centro histórico de la capital de la Plana Baixa–, desde el pasado 15 de junio la ciudad estrena nuevo espacio público. Situada al noreste del municipio, la Ermita de Sant Blai es uno de los espacios más vinculados a la identidad del vecindario. En la orilla del río Anna, su silueta traza el horizonte de la ciudad vista desde el norte.  

La ermita fue construida tras la conquista de Jaume I en 1233, probablemente sobre la antigua mezquita de la ciudad. Probablemente se adscribió a San Blas por el fervor de los aragoneses que repoblaron Borriana. El conjunto religioso se reconstruyó en 1882, siguiendo el esquema en planta de cruz latina y adoptando el lenguaje neoclásico para su fachada y campanario. 

El último gran cambio lo vivió en 2011. Entonces se derribaron las estructuras que pertenecían al antiguo hospital de la ciudad, anexo al monumento religioso y también fundado por Jaume I. Este espacio quedó vacío hasta que el Ayuntamiento de Borriana incluyó la recuperación del entorno de la ermita dentro de su estrategia EDUSI, cofinanciada al 50% por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional por un importe total de 430 000 euros. 

El proyecto de Borriana lo firma la cooperativa de arquitectura El fabricante de Spheras y la constructora Bluedec. Y con él se ha conseguido recuperar las trazas de la historia del lugar como espacio público. “El espacio vacío durante años, se convirtió en un gran aparcamiento, siendo un riesgo para los muros de la Ermita y dejando una serie de medianeras abiertas con un gran impacto visual”, apuntan desde la cooperativa.

Las huellas arqueológicas

“El proyecto pretende devolver el entorno patrimonial, por lo que resulta necesario recuperar este espacio para la ciudadanía”, añaden. “El espacio es un jardín que recupera los elementos principales de la identidad del hospital como la fachada y el jardín. Y pone en valor las huellas arqueológicas que allí aparecieron durante los estudios previos, para que expliquen la historia y el pasado del lugar”.

El proyecto se desarrolló con la participación del vecindario. Foto El Fabricante de Espheras

Estas ventanas arqueológicas forman parte de la última fase de las obras que se realizarán durante estas semanas. En ellas se podrá observar el pavimento del antiguo hospital, una de sus habitaciones y un pozo árabe.

Además de la recuperación de las huellas arqueológicas del hospital, el estudio ha proyectado tres estrategias para la recuperación del espacio. En primer lugar, el proyecto ha hecho emerger las capas históricas subyacentes en el espacio. Recuperando así trazas urbanas a través de sutiles estructuras metálicas que permiten leer la evolución del espacio. Como sucede con la desaparecida fachada del hospital, su antigua nave o la huella de un jardín de palmeras. 

Un nuevo espacio de encuentro

La actuación se sustenta en varias estrategias para la reactivación del espacio. Foto El Fabricante de Espheras

Además, el proyecto consolida la importancia social de espacio, generando un nuevo espacio de encuentro en el que recuperar tradiciones festivas y comunitarias. De esta manera, en la Nau se podrán celebrar conciertos y actividades al aire libre. Mientras que para las fiestas de Sant Blai –celebradas en invierno– se podrá instalar la tradicional Font del Vi.

La vegetación contribuirá a la integración paisajística del nuevo Jardí de l’Hospital. Foto El Fabricante de Espheras

Finalmente, el ambiente urbano ha sido mejorado usando los materiales propios de la tradición constructiva del centro histórico. La incorporación de arbolado y vegetación tapizante ayudará a reducir el impacto visual de las medianeras que emergieron tras el derribo del antiguo hospital. Una actuación clave para la recuperación de la estima por el espacio más emblemático de Borriana en la orilla del río.

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