¿Calzado sostenible? Si quieres, puedes

La industria de la moda es una de las más contaminantes del mundo. Sin embargo, cada vez más, la conciencia está calando en el sector, fabricando ropa y calzado sostenible. Ocurre principalmente por la exigencia del cliente final, que cada vez más pide productos sostenibles. Eso abre la puerta a nuevos modelos de negocio que hacen de ese valor ecologista su principal seña de identidad. Aun así, mientras que en el ámbito de actuación de la ropa se dan algunos pasos adelante, el sector del calzado sigue a la cola. Sobre todo, por la complejidad que entraña el ecodiseño de estos productos con tantas piezas.

Con todo, marcas made in Alicante como Slowwalk o Flamingos’ Life han sido pioneros en esto. Ahora, otra firma alicantina se lanza al ruedo, pero esta vez con zapatos de vestir femeninos.  Algo sobre lo que todavía no se había trabajado. “En el mercado había sandalias o sneakers, pero siempre es calzado casual; yo quería hacer un zapato de vestir”, afirma Damián Fuentes. Él es el impulsor de Onnoa Shoes, una firma que ha hecho del tradicional modelo stiletto un icono reformulado con el que abogar por la sostenibilidad. También en la moda, y en especial en el calzado.

Una empresa joven que innova con su calzado ‘verde’

Calidad, el diseño y la confortabilidad

El zapato es un puzzle que está compuesto por numerosas piezas. “Le hemos dado una vuelta a todas esas piezas para encontrar una alternativa sostenible”, explica. Siempre, bajo la premisa de que además no se merme la calidad, el diseño y la confortabilidad. “Estamos limitados por los pocos proveedores que existen, pero si quieres, puedes”, afirma. Aseguran haber logrado lo máximo que se puede hacer ahora mismo en calzado sostenible con los materiales que hay disponibles en el mercado.

“La imagen que transmite el producto no está reñida con la sostenibilidad”, dice rotundo. Parece que Onnoa ha encontrado la fórmula para implementarlo en una pequeña producción que incluye dos modelos en diferentes colores. Un stiletto y una bailarina, que están disponibles en línea vegana y en piel eco curtida con plantas en lugar de metales pesados. “Ha sido una labor de investigación de casi dos años desde que surgió la idea hasta que hemos salido al mercado”, recuerda. Lo que demuestra que, quien quiere fabricar o consumir calzado sostenible, puede.

Bailarina de Onnoa Shoes

El montaje final de este puzzle se hace en Elda, uno de los mayores exponentes industriales del calzado español, para tratar de hacerlo lo más local posible. Pero, inevitablemente, estas técnicas incrementan los costes, aunque Damián Fuentes explica que no ha querido repercutirlo en el precio. “Fabricar con esos criterios es mucho más caro que con otros estándares, pero nosotros somos una empresa pequeña y solo vendemos online, así que no necesitamos un margen grande”, afirma.

Implementando el ecodiseño

Inma Peñate es especialista en marketing y comunicación, pero siempre ha sentido pasión por el sector de la moda. Durante unos años ha estado formándose en ese aspecto, a través de un máster y otros cursos. Comenzó a trabajar en Gioseppo, en Alicante. Después se trasladó a Barcelona, donde realizaba servicios freelance de consultoría de marketing para empresas de moda. Como siempre tuvo inquietud por aportar a la sociedad, se especializó en moda sostenible. “Una tendencia que se iba a convirtir en obligación”, apunta.

Pensó que debía facilitar herramientas a esas marcas con las que colaboraba y a todas las que lo necesitaran. De ese modo, pensó en escribir un libro a modo de guía, donde Peñate ha volcado todos sus conocimientos: Calzado sostenible: Guía práctica para profesionales que quieren cambiar el mundo de la moda. “Ahí están, organizados, esos conocimientos que yo he ido impartiendo en mis clases de formación a marcas y empresas”, explica. De esa fuente de información brotó también la ida de crear este libro-guía práctica, ya en librerías.

Más conciencia social

Inma Peñate, especialista en calzado sostenible.

“Durante los cursos que impartía me di cuenta de que hay desconocimiento”, afirma la experta en moda sostenible. “Es necesario hacer el calzado mucho más sostenible y respetuoso con el medio ambiente”, sentencia. Esa necesidad, unida a dicho desconocimiento generalizado, que afecta a los profesionales de una de las industrias más contaminantes del planeta, le motivó a movilizarse para tratar de revertirlo. “Ahora sí percibo una mayor preocupación y sentido de la urgencia por cambiar las cosas”, explica.

A pesar de la dificultad de implementar el ecodiseño en el calzado sostenible, esto no es algo imposible. Preparar los productos para que al final de su vida útil puedan ser reciclados, debería ser —según apunta Peñate—, la principal prioridad. “A nivel legislativo se está empezando a tratar este asunto”, aclara. Pero remover conciencias es lo único que puede acabar convirtiéndolo en una cascada imparable de acontecimientos para que se consiga esta regulación definitiva.

Los consumidores lo exigen

“Yo no me sentía a gusto trabajando en el sector de la moda, que es el mayor exponente del consumismo, combinándolo además con el marketing, que es lo que incentiva ese consumo”, afirma. De esta forma, desde dentro del propio sector, trata cada día de mejorarlo. “Sentía que tenía que hacer algo”, recuerda. Por eso ahora se ofrece como apoyo para que estas empresas y marcas consigan enfocarse hacia un desarrollo sostenible de su negocio. “Ahora hay más concienciación y legislación, pero además los consumidores finales lo exigen, así que es imparable”, sentencia.

Francia está liderando esa nueva legislación, que también se está impulsando a nivel europeo. “Si el ritmo actual se mantuviese o incrementase, en el 2050 necesitaríamos tres planetas para abastecernos de los recursos que la moda consume”, destaca. Un dato que está dando mucho que pensar al sector sobre su propia viabilidad. Problema para el cual existe una solución, que pasa inexorablemente por la economía circular. “Se está trabajando en ese sentido, pero hay en marcha un proceso de investigación muy potente para el aprovechamiento de recursos en el sector de la moda”, apunta Peñate.

El sector del calzado se guía por el camino de la economía circular

La reutilización y el reciclaje en la moda es todavía un porcentaje mínimo en el abastecimiento de materiales para el proceso de producción. Sin embargo, la experta muestra esperanza en que poco a poco vaya aumentando. Pero un ritmo de producción más pausado, sin fomentar un consumismo frenético, podría ser también un camino complementario. “En su momento se hacían dos colecciones al año, mientras que ahora se llegan a hacer hasta cincuenta y dos”, afirma. “Es una auténtica locura; las grandes firmas están apelando al consumo más responsable y están reduciendo ese número de colecciones”.

Una guía práctica

La crisis sanitaria y económica provocada por el coronavirus ha hecho pensar tanto al público como a la industria. No obstante, Inma Peñate quiere seguir removiendo conciencias con su libro. “Está especialmente enfocado al sector del calzado, porque es mucho más difícil de reciclar que la ropa”, comenta. Un zapato puede estar compuesto hasta por setenta y cinco elementos diferentes, mientras que una camiseta puede usar entre uno y cinco. “Con este libro cuento mi experiencia, poniendo muchísimos ejemplos de marcas que emplean técnicas de ecodiseño”, explica.

Calzado sostenible: Guía práctica para profesionales es además un apoyo para el trabajo de los diseñadores, que ahí pueden encontrar diversas herramientas de ecodiseño con las que inspirarse. “Es muy práctico y ligero de leer”, explica. Además, incluye una guía de materiales donde se pueden encontrar productos sostenibles aplicables al calzado para la elaboración de estos artículos de moda.

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