El calentamiento se acelera en España

El calentamiento no solo no cesa sino que se está acelerando. El incremento de temperatura ha sido de alrededor de 0.3ºC por década desde los años 60. El calentamiento resulta más importante en verano que en el resto de estaciones y es ligeramente superior al detectado para el conjunto de los continentes en el período 1850-2012.

Estas son solo algunas de las claras conclusiones del primer informe anual sobre el estado del clima en España en 2019. Elaborado por la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), destaca que el año pasado tuvo una una temperatura media de 15.9ºC, 0.8ºC por encima del valor medio anual del periodo de referencia 1981-2010.

Se trató del sexto año más cálido desde el comienzo de la serie en 1965. Ocho de los diez años más cálidos desde 1965 se han producido en este siglo. Y el reflejo de esa aceleración es que cinco de los seis años más cálidos se han producido en esta última década.

A lograr esos datos contribuyeron las tres olas de calor sufridas en 2019. De entre ellas, destaca, por su gran intensidad, la que tuvo lugar entre el 26 de junio y 1 de julio. En ella se superaron los 43ºC en puntos del nordeste peninsular y se batieron numerosos récords absolutos de temperatura máxima anual. Por si eso fuera poco, la Aemet apunta que se trata de un hecho con apenas precedentes. De hecho, la mayoría de las efemérides de temperatura máxima en España se habían producido hasta entonces en los meses de julio y agosto.

Sequía e inundaciones

En lo que sí se mantuvo en niveles normales fue el apartado de precipitaciones. La media anual estimada fue de 628 milímetros, un 3 % inferior al periodo de referencia 1981-2010. Eso sí, hubo notables diferencias geográficas en la distribución de las precipitaciones. Mientras que el año fue húmedo o muy húmedo en el extremo norte y en el sureste peninsular, fue muy seco en Canarias, en áreas del nordeste y en el suroeste peninsular. E incluso llegó a ser extremadamente seco en algunas áreas de esta región geográfica.

La irregularidad espacial y temporal de las precipitaciones se tradujo en un período de sequía meteorológica con posibles efectos sobre la actividad agrícola desde mayo hasta noviembre. Y a eso añadir la disponibilidad de agua en embalses y aguas subterráneas desde junio hasta final del año.

Del 2019 se recordará también los episodios de lluvias intensas y persistentes. Entre ellos, el de los días 10 y 15 de septiembre en el sureste peninsular. En aquellos días se acumularon precipitaciones que superaron los 200 milímetros, estas generaron inundaciones en amplias zonas de las provincias de Alicante y Murcia.

Años más cálidos implican una menor disponibilidad de agua. El informe detalla cómo la precipitación media anual ha experimentado un moderado descenso en los últimos cincuenta años. A eso añadir una demanda evaporativa cada vez mayor como consecuencia del aumento de temperaturas experimentado. Así, se dibuja actualmente en España un escenario claramente más cálido y con menor disponibilidad de agua que en décadas pasadas.

La herramienta para medir el cambio climático

Este informe tendrá continuidad y periodicidad anual. El objetivo es, además de describir lo sucedido cada año, compararlo en distintos años. De esta forma se podrán cuantificar los efectos de la crisis climática en España y servir, así, de apoyo al nuevo Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático. Este instrumento de planificación es básico para promover la acción coordinada de este programa en la próxima década.

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