El calor llega al Tíbet: la ONU alerta del peligro en glaciares

Con el fin del verano llegan las estadísticas que recuerdan que las altas temperaturas alrededor del mundo han batido récords. Esta semana la Organización Meteorológica Mundial, dependiente de Naciones Unidas, alertaba del «grave impacto sobre las capas de hielo y los glaciares».

El repaso de su informe es un viaje por paisajes de hielo que desaparecen de manera generalizada. Es el caso de lo sufrido en una de las regiones más altas del mundo, en la meseta Qinghai-Tibetana. Que el calor llegue hasta el Tíbet es uno de los puntos que destacan en este trabajo.

El pasado 25 de junio estalló el lago glaciar de morrena Jinwuco, situado en esta zona central de Asia. Como explican desde la OMM, «los estallidos ocurren cuando el agua embalsada por un glaciar o una morrena se libera». En este caso, la causa fueron las fuertes precipitaciones persistentes que se acumularon en la zona desde mayo.

El doctor Shijin Wang, según recoge la OMM, explicó que ese estallido implicó la liberación de más de siete millones de metros cúbicos de agua en el valle. Un golpe devastador que causó víctimas mortales en el municipio de Niwu y que destruyó numerosas infraestructuras, como edificios, puentes y carreteras.

El impacto en la criosfera

Este es solo uno de los ejemplos que aportan los datos de la OMM y que se detallarán en un informe que se presentará el próximo 9 de septiembre mediante Unidos en la Ciencia. Tanto el secretario general de la ONU, António Guterres, como el de la OMM, Petteri Taalas, recordarán el impacto del cambio climático en la criosfera, las partes de la superficie de la Tierra que están cubiertas de hielo.

Los daños en Tíbet no son los únicos sufridos en el planeta. El avance hecho por este organismo de Naciones Unidas habla de los glaciares de Turtmann, en Suiza, y Planpincieux, en Italia, como ejemplo del colapso de estos ecosistemas. El primero se ha partido en dos durante estos meses y el segundo ha perdido casi medio millón de metros cúbicos.

«Estas pérdidas de masa extremas no se pueden reponer en el clima actual», han insistido desde la OMM. A lo que añaden que «podrían volverse más frecuentes en el futuro si las emisiones de gases de efecto invernadero no disminuyen». De hecho, han apuntado que una de las últimas plataformas de hielo que quedaba completamente intacta en el mundo, la de Milne en Canadá, también se ha desprendido este verano.

Sin hielo, más peligros

Al igual que con el ejemplo del Tíbet, han recordado que esta clase de desastres tienen un duro impacto inmediato. La destrucción de capas de hielo aumenta el nivel del mar, y las inundaciones resultantes del estallido de los lagos glaciares se están convirtiendo en un factor cada vez más de alto riesgo en muchas partes del mundo, amenazando a las personas y la infraestructura.

Más cuando otras masas de hielo alrededor del mundo también vieron pérdidas este verano. Otra de las llamativas noticias de estos récords de temperatura venía desde el Ártico, donde se alcanzaron hasta 38 grados centígrados en Siberia. Estas subidas en los termómetros no vinieron solas, con ellas llegaron incendios forestales sin precedentes, y una cantidad de hielo marino mínima récord.

El programa Unidos en la Ciencia, United in Science, abarca un amplio estudio del impacto del ser humano en estos acontecimientos. Además de analizar las concentraciones de gases de efecto invernadero, este año se encarga de controlar el impacto de la COVID-19 en las nuevas emisiones. A partir de ahí repasa la brecha de emisiones en comparación con los objetivos del Acuerdo de París, el estado del clima 2016-2020 y las proyecciones para los próximos cinco años.

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