Envases biodegradables hechos con los polímeros plásticos que producen los microorganismos

Existen microorganismos, presentes en las salinas, que son capaces de fabricar biopolímeros plásticos. Hasta aquí, nada nuevo. Pero un estudio de la Universidad de Alicante (UA) tratará de comprobar ahora si esos mismos microorganismos podrían valerse de los plásticos químicos como alimento. Algo que ayudaría a deshacerse de estos derivados del petróleo que invaden el mar y los vertederos, convirtiéndolos en una materia prima.

«Tenemos indicios de que podría ser así, pero está por ver si podemos llevarlo a escala  industrial», explica Rosa María Martínez Espinosa. El objetivo es generar una fuente de plásticos biodegradables con los que fabricar envases que, si después acaban en la naturaleza, al menos no la contaminen. Sin embargo, utilizar para ello los plásticos derivados del petróleo que ahora desbordan los vertederos e inundan los océanos sería cerrar el círculo. «Ya se conocían estos microorganismos y los bioplásticos que producían, pero a nadie se le había ocurrido cerrar el círculo», apunta.

La Investigadora de la UA está coordinando este trabajo con microorganismos que se enmarca en un proyecto global europeo. Y es que el Grupo de Investigación de Bioquímica Aplicada de la UA, dirigido por Espinosa, forma parte del consorcio internacional para desarrollar este proyecto, bajo el nombre upPE-T y financiado con 7.849.185 euros de la Comisión Europea.

Bioplásticos y productos de limpieza a partir de residuos del champiñón

Una despensa de bioplásticos

Estos microorganismos se encuentran en las salinas de Villena, Santa Pola o Torrevieja. «En unas condiciones muy concretas, en cuanto a disponibilidad de nutrientes, son capaces de fabricar bioplásticos», explica. Polímeros que luego almacenan como reserva de energía.

«Cuando les falta alimento, empiezan a fabricar bioplásticos a modo de despensa nutritiva», describe. Lo hacen a partir de sales minerales y fuentes orgánicas. El reto ahora está en que lo hagan a partir de los residuos plásticos de síntesis química derivados del petróleo. Falta por ver, además, si esos restos contaminantes desaparecerían del todo.

Esos bioplásticos se podrían acumular para usarse luego en la fabricación de envases con los que comercializar alimentos. Mediante el empleo de técnicas de bioquímica, biología molecular y biotecnología, el equipo de la UA utilizará estos microorganismos a modo de factorías para la producción de bioplásticos y para degradar plásticos sintetizados químicamente. «Se manipularían biotecnológicamente para puedan ser útiles», confirma.

Envases biodegradables

Pero esta nueva materia prima biodegradable no serían la única ventaja del proyecto. Si la industria usara esos nuevos bioplásticos, el simple hecho de reducir la fabricación de los otros plásticos químicos ya generaría un considerable ahorro de gases de efecto invernadero que se envían a la atmósfera. «Tendría un gran impacto medioambiental disminuyendo las emisiones de CO2 en un 85,6% en la producción de envases y evitaría que más de 420,000 toneladas de plásticos sean enviados a vertederos», confirma.

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También en cosmética

Esa biomasa que fabrican los microorganismos, además de servir para fabricar envases, podría tener más utilidades. «Se podrían obtener metabolitos de interés para productos del sector de la cosmética y la farmacéutica», explica. Otro proyecto de investigación que el laboratorio tiene en marcha. «El proyecto busca el máximo reciclado y reutilización, así como maximizar el uso de productos de origen natural», afirma Espinosa. Un proyecto que no solo quiere favorecer el ciclo de la economía circular, sino hacerlo todavía más redondo.

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