Un puzzle arquitectónico se convierte en el Centro de Envejecimiento Activo de Castelló

La Casa de Cultura de Castelló va a vivir su tercera vida gracias a los fondos Edusi. El complejo fue diseñado como colegio de Consolación en los años 30 por el arquitecto castellonense Vicente Traver Tomás. Un trabajo para el que tomó como base cuatro edificios diferentes articulados en torno a un patio central.

Con una planta en forma de T, según la calle a tomar sus fachadas son diferentes. En la calle Isabel Ferrer el edificio es una casa señorial valenciana del siglo XVI, mientras que en la calle d’Enmig es un edificio de viviendas de principios del siglo XX. Ahora se convertirá en el Centro de Envejecimiento Activo Antonio Maura y lo hará con la demolición de gran parte del edificio. Eso sí, preservará sus fachadas y la antigua capilla del colegio de la Consolación.

Presentación de los planos.

El proceso de diseño empezó en 2018 con la redacción del anteproyecto a partir de un proceso participativo. La implicación del Consell Municipal de Gent Gran y sus asociaciones inscritas fue articulada a través de varias sesiones presenciales. Con un cuestionario dilucidaron los usos prioritarios para el colectivo de personas mayores de Castelló.

71 personas y once colectivos participaron en este proceso, en el que se propusieron servicios para el programa del Centro de Envejecimiento Activo. Entre ellos, despachos de asociaciones, peluquería, aulas de talleres, salón de actos, huerto y semillero, cafetería, aula de cocina, biblioteca, sala de estimulación sensorial, housing, ensayos, juegos, podología, baile o fisioterapia. 

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Un inmueble único accesible

Un complejo programa que tendrá cabida gracias a una compleja intervención que convertirá el edificio en un inmueble único accesible, con ascensores adaptados, sin desniveles entre plantas, con circulaciones cortas y horizontales para evitar los recorridos largos, con iluminación cálida y puertas automáticas. Los aseos contarán con prestaciones como litera-cambiador, accesorios para personas con ostomía o para las que requieren tratamientos inyectables. Con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los mayores y ampliar su red de apoyo social, la perspectiva de género y de condición física ha sido fundamental para proyectar el edificio.

Patio interior actual de la Casa de Cultura.

El proyecto se presentó en septiembre de 2019 y un año después ya se ha licitado su construcción por 2,76 millones de euros cofinanciados por los fondos municipales y europeos, dentro del eje Castelló Inclusiva de la estrategia Edusi de la ciudad. Una red de patios interiores proyectará luz natural a todas las estancias y albergará un jardín vertical de veinte metros cuadrados. El proyecto se completará con otra partida también cofinanciada para dotación y mobiliario valorada en 760 000 euros. 

La distribución del programa se ha organizado según las necesidades de los usos y su privacidad. Por eso la planta baja acogerá el punto de información, la cafetería, la sala de actos, la sala de exposiciones y la zona housing. La primera planta tendrá la sala lúdica, la sala de lectura, la sala de estudio y dos talleres mientras que la actividad física se concentrará en la segunda planta con la sala de actividad física, peluquería, fisioterapia, podología, talleres y sala de estimulación sensorial. La tercera planta queda reservada para despachos, salas de reuniones, dirección y administración pero la azotea se abrirá al público con la construcción de un huerto y una terraza.

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