La telelectura de contadores abre las puertas al impulso de las ciudades inteligentes

«La red de telelectura (o lectura a distancia de los contadores de agua) es una plataforma ideal de comunicaciones distribuida en la ciudad», así ve Marcos Martín la red de comunicaciones de contadores de agua que tienen las ciudades. El coordinador de los centros de innovación digital Dinapsis de Suez España, cree que las posibilidades que ofrece la telelectura «van más allá para dar servicios de cara a las ciudades inteligentes».

La transformación digital que permite estos servicios la considera «una de las palancas clave» para ofrecer soluciones a cuestiones como la limitación de recursos energéticos e hídricos. Y como fuente, Suez gestiona e integra la información de más 3 millones de contadores mediante la telelectura diariamente.

¿Y de qué manera pueden ayudar unos contadores? Muy sencillo, precisamente por el control que permiten del consumo. «Estamos obsesionados en tener datos de calidad», subraya Martín. Por eso, apunta, una de sus líneas destacadas en la red Dinapsis es «hacer desarrollos enfocados en los datos».

Conseguir aunar rendimiento e información es un trabajo, reconoce, que «muchas veces es un reto». Eso sí, añade, «con ellos puedes dar soluciones. Y una de las ventajas de la telelectura es que hay volumen de información que, al gestionarla adecuadamente, permite ofrecer nuevos productos».

Más mediciones mejoran el control de fugas en los domicilios

Ese es el campo de trabajo en el que se maneja Claudio Cosentino, Director del negocio de Smart Metering and Revenue Assurance de Suez España, entre otras cosas, está acostumbrado a manejarse con el cambio a los nuevos contadores. Y una de las ventajas que destaca de todo el proceso es la posibilidad de informar sobre fugas o consumos anómalos en base a las lecturas que se realizan durante el día.

Esa mayor eficiencia se consigue gracias al mayor número de mediciones y avisos que permiten estos sistemas sobre los antiguos contadores. De hecho, destacan que se trata «casi en tiempo real». Y eso permite una disminución de pérdidas físicas y la posibilidad de realizar balances hidráulicos capaces de medir detalladamente los caudales mínimos nocturnos.

En esos balances, la telelectura tiene tres ventajas clara para el consumidor particular. Según apunta, garantiza una mayor privacidad y que la facturación sea en base a lecturas reales. Además, permite adaptaciones de los períodos de facturación por la simplificación y flexibilización del proceso de lectura.

El acceso digital remoto como alerta

Y cuando se trata de la relación con los consumidores quienes saben son Isidoro Andreu, Director de Clientes de Suez en Comunidad Valenciana y César Vázquez, Responsable de Telelectura. Desde el área de clientes, profundizan en lo que se puede conseguir con la telelectura. Y la primera razón que encuentran en la comodidad de acceso para el propio ciudadano. En todo Suez España, por ejemplo, lo tienen «accesible las 24 horas del día a través de la Oficina Virtual Online que se puede consultar desde la web o desde el móvil».

En sistemas sin telelectura se dispone de una sola lectura del contador por periodo de facturación, normalmente trimestral. Los detalles que permite son posibles mediante las 24 lecturas diarias que pueden hacer. Y, apuntan, no se trata solo de lo que se conoce lo consumido cada hora. Esto permite «activar alarmas personalizadas tanto de exceso de consumo como por consumo continuado, es decir, una potencial fuga». En una de las provincias de España con un mayor parque de viviendas que se utilizan como segunda residencia, la telelectura alerta  «cualquier consumo, por pequeño que sea, lo que sirve como potencial alerta por ocupación no autorizada».

El entrar o no al hogar es precisamente el otro punto al que hacen referencia en este repaso a las posibilidades del sistema. Pero en este caso porque ya no es necesario leer los contadores que están en su interior, una situación que ocurre en el 46,4 % de los suministros de Alicante, por ejemplo.

Por último, Andreu y Vázquez resaltan que mediante esta solución se eliminan las estimaciones de consumo. Un punto en el que hacen énfasis porque, como explican, eso evitaría la posibilidad de que surgieran problemas de regularizaciones posteriores con los consumos reales.

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La base para nuevas soluciones

Estos procesos, como retoma el hilo Cosentino, aportan otra ventaja. Una telelectura les permite como compañía evolucionar en la transformación del ciclo del agua —lo que denominan Smart Water— y llegar la ciudad inteligente. Una etapa que se alcanza al proveer de nuevas herramientas que «pueden ser utilizadas para garantizar un conjunto de servicios smart adicionales».

Entre esas alternativas, que como Grupo Suez están trabajando, menciona el control de la calidad del aire, el mantenimiento de luces viarias o la propia recolección de energía. Para ello se sustentan en la llamada Alianza Wize. ¿Cuál es el propósito de esta agrupación de empresas? Fomentar una solución de telelectura estándar y abierta, razona.

En este mercado se busca la independencia de los fabricantes de contadores «para no supeditar la compra de los contadores a la solución de Telelectura adoptada». Como indica, los fabricantes optan por tecnologías propietarias, lo que acaban «siendo soluciones monomarca».

Y en el apartado técnico hay mucho que resolver. Con Wize buscan propuestas de redes de largo alcance que necesiten una menor infraestructura de comunicaciones. Para ello trabajan con la medición en las frecuencias de 169 MHz, una de las escogidas por la Unión Europea para este uso. Y, concluye, con la voluntad de ser una «solución abierta», lo que se traduce en que los interesados pueden evolucionar sus propuestas tecnológicas, adaptándolas a sus necesidades.

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