Naciones Unidas demanda a su Consejo de Seguridad que afronte las crisis del cambio climático

Los excesos climáticos amenazan la estabilidad política, económica y social. Esa es la advertencia del secretario general de la ONU para que el Consejo de Seguridad asuma los retos que implican la nueva normalidad: temperaturas récord, incendios forestales, inundaciones y sequías.

Todos estos desastres, como recuerda António Guterres, no solo están dañando el medioambiente. Esta semana, en un encuentro previo a la COP26 de Glasgow, ha recordado que ocho de los diez países que albergaron las mayores operaciones multilaterales de paz en 2018 estaban en áreas altamente expuestas al cambio climático.

“Nuestro deber es aún más claro: debemos proteger a las personas y comunidades que se ven afectadas por la alteración del clima», ha razonado. Y ello porque urge a «intensificar los preparativos para las crecientes implicaciones de la crisis climática para la paz y la seguridad internacionales».

Boris Johnson, como anfitrión del encuentro, ha coincidido en la urgencia de asumir esta nueva realidad. «Te guste o no, es una cuestión de cuándo, no si», ha afirmado el primer ministro del Reino Unido. «Tu país y tu gente tendrán que lidiar con los impactos del cambio climático en la seguridad», ha añadido.

El colapso de nuestra sociedad

Si la alerta de Guterres y Johnson ya es llamativa por su dureza, el reconocido naturalista Sir David Attenborough aún lo fue más. «Si continuamos en nuestro camino actual, afrontaremos el colapso de todo lo que nos da seguridad: producción de alimentos, acceso a agua dulce, temperatura ambiente habitable y cadenas alimentarias oceánicas», ha dicho ante los quince miembros del Consejo de Seguridad. Su conclusión es clara: «Si el mundo natural ya no satisface nuestras necesidades más básicas, entonces gran parte del resto de la civilización se derrumbará rápidamente».

En esa alerta del colapso de la civilización existe un atisbo de esperanza. Eso sí, que nadie piense que se refiere a una vuelta al pasado. Según, Attenborough, si los países actúan lo suficientemente rápido, «podemos alcanzar un nuevo estado estable». ¿Y eso lo ve posible? Sí, gracias al que ha definido como inmenso apoyo público en todo el mundo a la acción climática. «La gente de hoy en todo el mundo se da cuenta de que este ya no es un problema que afectará a las generaciones futuras. Son las personas que viven hoy y, en particular, los jóvenes, quienes vivirán las consecuencias de nuestras acciones».

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El papel de la juventud

El ejemplo vivo de las consecuencias palpables de los desastres que causa el cambio climático también ha estado representado. Frente a los representantes del Consejo de Seguridad, una joven activista de Sudán, ha contado que la vulnerabilidad climática está obligando a los jóvenes africanos a abandonar sus países de origen, lo que puede contribuir al conflicto. «Como persona joven, estoy segura de que los jóvenes son la solución», ha destacado Nisreen Elsaim.

En esta reunión del Consejo de Seguridad que ha presidido Reino Unido, Guterres ha reiterado la petición de una coordinación y cooperación global sin precedentes. «La crisis climática es el desafío multilateral de nuestra era. Insto a los miembros del Consejo a que utilicen su influencia durante este año crucial para asegurar el éxito de la COP26 y movilizar a otros, incluidas las instituciones financieras internacionales y el sector privado, para que hagan su parte», ha concluido.

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