Soundcool abre el plató a las enfermedades neurodegenerativas

De interpretar óperas a crear radio y televisión. Con la aplicación Soundcool los pacientes de Alzheimer montarán sus propios programas donde serán los protagonistas. Esa es la ambición de Jorge Sastre, uno de los creadores de este sistema. ¿De qué manera servirá como tratamiento de enfermedades neurodegenerativas? A esa pregunta pretende responder un doble proyecto de la Universitat Politècnica de València con la Fundación para el Fomento de la Investigación Sanitaria y Biomédica de la Comunitat Valenciana (Fisabio).

Antes de que empiecen a realizar estos programas, Sastre destaca la voluntad «de no infantilizar al paciente». Su objetivo es que cada uno de ellos, en la medida que le sea posible, intervenga y gestione su parte en estas producciones. «Nosotros proponemos hacer radio o televisión en directo para que trabajen el contenido: ya sea elegir las músicas o ser presentador». Así se apartan de ejemplos reales de otras terapias en las que la actividad que tenían los afectados por estas dolencias era pintar a Heidi.

Sastre y Dannenberg en el estreno de la producción La mare dels peixos.

Antes de trabajar con ancianos, los más jóvenes han constituido la audiencia principal de Soundcool. Con este programa, los profesores Sastre y Roger Dannenberg apostaron por innovar en la enseñanza musical aprovechando el potencial de móviles y tabletas. Desde aquel 2013 fueron trabajando cada uno desde sus respectivas universidades y llegaron a estrenar en 2016 una ópera, La mare dels peixos.

La siguiente revolución llegó cuando actualizaron la aplicación para que además de manejar sonido lo hiciera con vídeo. «Desde que introdujimos la imagen en 2018, Soundcool permite hacer cualquier proyecto audiovisual colaborativo o individual», apunta orgulloso Sastre. Fue así como probaron esta idea de convertir las aulas en platós.

Sencillez y colaboración

«Proponemos un programa de televisión o de radio en directo, que es lo bonito», explica, «de forma que los chavales con sus móviles y tablets pueden crear el suyo propio». El trabajo en equipo seguía siendo la prioridad: «Cada uno controla una cosa, como el sonido y las imágenes que se proyectan mientras otro hace de presentador». Y todo eso, recalca, «con los mínimos medios, una cámara webcam y un ordenador».

Orgulloso de unir la enseñanza de ciencias en el ámbito cultural, también lo está de abrir este sistema a todo tipo de usuarios. «Esto lo aplicamos a la diversidad funcional, en 2018 se hizo una mascletà valenciana y funcionó muy bien», recuerda. «Y ese mismo año me propusieron hacer una terapia para una niña y se prepararon cuatro terapias que estuvieron probándose».

De programa escolar a terapia

Cada paso que daban iba estableciendo nuevas relaciones y formas diferentes de usar el programa. Este fue el caso de uno de los centros que participará ahora en la vertiente terapéutica del proyecto, La Saleta Campolivar. Conocieron a sus especialistas precisamente porque tenían una línea en la que los niños del colegio Nuestra señora del Rosario de Paterna trabajaban con los usuarios de estos centros de día. Los alumnos de esta escuela ya conocían el manejo de Soundcool puesto que habían participado en un proyecto Erasmus con él. Ahí fue donde pensaron que podían enseñar a los pacientes a usarlo.

El próximo 1 de marzo organizarán unas jornadas en las que analizarán estas terapias alternativas para enfermedades neurogenerativas. Organizadas por Fisabio, en ellas participará otro de los responsables de esta nueva línea, el neurólogo José Manuel Moltó. Con este especialista del hospital Verge dels Lliris de Alcoi empezaron a desarrollar estos dos proyectos centrados en los pacientes de Alzheimer.

Adaptarlo a distancia

Soundcool se adaptó para poder trabajar en directo a distancia en la creación de piezas.

La llegada de la pandemia en marzo de 2020 y las siguientes oleadas retrasaron el inicio de estas actividades. Para que pueda seguir adelante, decidieron actualizar el programa para que pudiera funcionar a distancia. Hasta entonces, todos los usuarios tenían que conectarse desde una misma intranet wifi. «Si te salías del lugar, se perdía la conexión», indica. Con el confinamiento y las restricciones de movilidad, había que superar ese escollo. «Ahora nos adaptamos y el terapeuta está en su casa y los pacientes se conectan con el ordenador del terapeuta y pueden trabajar exactamente igual».

Con la posibilidad de crear un programa en directo a distancia, Sastre espera lograr otro beneficio. «Teniendo en cuenta que la mayoría del colectivo afectado por las enfermedades neurodegenerativas tiene una edad avanzada y ha sido el más golpeado por la pandemia, proveerles de nuevas terapias alternativas aptas para el distanciamiento social y para poder trabajar desde sus casas o centros es fundamental».

El entusiasmo de Sastre por llevarlo a cabo se transmite con facilidad. Para este investigador una clave de que pueda funcionar bien como terapia es que se adapte según sus capacidades. «Los que tengan más pueden hacer de presentador, quien esté más limitado puede elegir la música», comenta. Por eso confía en que de esta manera se puedan estimular las necesidades del paciente. Un deseo que comparte a priori con los diferentes psicólogos y neurólogos al tanto. «Se podría conseguir realizar terapias alternativas que sirvan para prevenir, retrasar o paliar los efectos de las enfermedades neurodegenerativas», concluye.

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