Amparo Navarro: «La revolución por la igualdad feminista no tiene vuelta atrás, como la transición ecológica y la digital»

Con su entrada el pasado diciembre en el rectorado de la Universidad de Alicante, Amparo Navarro se convertía en la tercera mujer que conseguía llegar al máximo cargo en una universidad de la Comunitat Valenciana. «Las profesoras Mavi Mestre en Valencia y Eva Alcón en la Jaume I fueron ambas para mí referentes en cuanto a mujeres que tuvieron la valentía de asumir ese reto, dirigir una universidad», cuenta una vez han pasado cien días desde su victoria.

Pasadas ya las elecciones que se tuvieron que retrasar inicialmente a causa del parón provocado por la pandemia, Navarro celebra que «la Comunitat Valenciana sea un ejemplo de paridad en el panorama universitario español». Y con ello el ambiente de «absoluta normalidad» que hay «afortunadamente» porque, como explica, «he trabajado siempre en departamentos de investigación con hombres y mujeres. Y lo que me hubiera resultado extraño es integrarme en un conjunto de rectores que todos fueron varones».

Visibilizar el trabajo de las mujeres

Ya como vicerrectora de Investigación y Transferencia de Conocimiento de la UA, destacaba la promoción de actividades como la Noche Europea de la Investigación para animar a las jóvenes a desarrollar sus carreras en las ciencias. «Estoy muy comprometida con la igualdad», recalca, «y con la visibilización de las mujeres en las ciencias y la tecnología».

«Hay un problema en la masculinización de las carreras STEM, de ingenierías y ciencias básicas»

Una labor que aborda preocupada porque cree que «hay un problema en la masculinización de las carreras STEM, de ingenierías y ciencias básicas». Superar esa diferencia entre sexos «es muy importante porque el futuro va a estar muy marcado por esas nuevas tecnologías, si las mujeres pierden la comba de esta formación pueden tener un retraso en las conquistas de igualdad que hemos tenido hasta ahora». Unos hitos que considera una «marea imparable de nuestro siglo».

Al tratar este tema, Amparo Navarro es consciente también de los discursos que señalan que estas son elecciones voluntarias. «Pero, muchas veces la elección de la gente joven está muy condicionada por los referentes que haya tenido, la visibilización de ciertos ejemplos», responde. De ahí que insista en que «si no conoces, no eres libre para elegir. Por eso me parece fundamental la visibilización de las mujeres científicas entre las niñas. Es un valor universal que debemos compartir hombres y mujeres para transmitirlo en el máximo nivel de la formación de un país, como es la Universidad».

Luchar por la paridad de género

Acciones como la mencionada Noche Europea de la Investigación y otras en esa línea se convierten en uno de los remedios para intentar superar esa brecha. Y apoyarlas le es fácil porque se define como «una auténtica fan de la divulgación científica, me encanta dar a conocer lo bonita que es la ciencia». Prueba reciente de ello, añade, es que el premio Igualdad que concede la UA se ha entregado a la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas. «Y seguiremos apostando por la igualdad el 11 de febrero, el 8 de marzo, el 25 de noviembre y con nuestra actitud y compromiso», apunta.

El día a día ya refleja las diferencias en esta materia. En la Universidad de Alicante hay 1 089 mujeres en el Personal Docente Investigador frente a los casi 1 600 hombres que trabajan con esta categoría. Y aquí remarca lo que aún queda por hacer. «De esas mujeres, solo el 20 % son catedráticas de universidad», indica. Este es el máximo nivel que se puede alcanzar en la carrera académica «y es además el requisito para ser rector o rectora. Eso es lo que ha retrasado el acceso de las mujeres a estos puestos, porque somos menos las catedráticas. Y eso que en los últimos años ha aumentado exponencialmente su número». Con este cambio se muestra confiada en que en unos años se consiga esa equiparación profesional en los altos cargos.

Creación de un vicerrectorado de transformación digital

Su preocupación por la paridad de género es una de las tareas que señala quiere resolver. Un trabajo en el que incluye tanto dejar atrás la masculinización de ciertas carreras, como las mencionadas ingenierías, y la feminización de otras, como las sanitarias. «Tenemos más alumnas que alumnos y hay que animarlas a desarrollar todas las competencias que han adquirido en la universidad. Pero, sobre todo, la que nos preocupa la brecha de género en las STEM por lo que suponen de reto de futuro del mundo digital que se nos viene encima».

La digitalización a la que hace referencia es un tema fundamental que también debe abordar. Con el confinamiento a causa de la covid-19 se paralizaron las clases hace un año y desde entonces ofrecer alternativas educativas ha sido una obligación. «Si esta pandemia se hubiese producido en los años 80, cuando yo estudié, habríamos tenido que cerrar la universidad», pone como ejemplo de lo conseguido. «Y además hay muchos más temas, no solo en los de innovación docente, sino como administración pública que somos», añade.

Para abordar estas cuestiones ha creado un vicerrectorado específico de transformación digital. «Antes estaba unido al de infraestucturas y es un reto suficientemente importante como para que haya uno que lleve de forma transversal la digitalización en todos los ámbitos», señala. Docencia, investigación, gestión y administración electrónica son competencias que les corresponde manejar. Y así lograr que en la UA «seamos ejemplo de ello».

El Cenid, al parque científico

Otros dos vehículos para conseguir ese propósito son el parque científico y el Cenid. Amparo Navarro considera al PCA «uno de los grandes hitos en la historia de la Universidad de Alicante». Un logro que se justifica, para empezar, «desde el punto de vista del continente porque es como una ampliación del campus». Este espacio quieren que —igual que fuera en los años 80 y 90 referente de sostenibilidad medioambiental el campus de Sant Vicent del Raspeig— mantenga ese carácter pionero. Y en lo que respecta al contenido «queremos que sea el gran lugar de transferencia de la investigación«.

En el PCA se ubicarían las empresas de base tecnológica —»que cada vez tenemos más», apunta— y también acudirían las grandes empresas para trabajar en sus instalaciones de I+D. «El parque científico está abierto a que las empresas se asocien y trabajen al lado de los investigadores y reciban servicios de valor añadido en materia de transferencia y de investigación», remarca Amparo Navarro.

Y no solo estaría abierto a esas firmas. El Cenid pasaría a situarse físicamente también en ese espacio. «Aún estamos en proceso de creación de forma jurídica», puntualiza sobre este proyecto que arrancó el pasado septiembre uniendo a Diputación de Alicante con las dos universidades públicas de la provincia.

Menos plásticos

Conseguir ese equilibrio medioambiental pasa por reducir la presencia de plásticos, en particular los de un solo uso. «El propio equipo anterior ya inició la línea de llegar al Plástico Cero. Y nos estamos aplicando para que las próximas licitaciones sean con envases reciclables», avanza Amparo Navarro. Una lucha que también asumen desde la investigación. «Estamos muy comprometidos en esta materia, con doctorados industriales que trabajan en los residuos en el agua y el medio marino. La lucha contra esa contaminación tiene que venir desde la formación, la gestión de todos los servicios que prestamos y desde la investigación», subraya.

Ese compromiso «absoluto» con el medioambiente que reitera incluye «intentar paliar o retrasar los efectos del cambio climático». Una área en la que, de nuevo, valora el camino hecho por la comunidad universitaria. «Tenemos excelentes investigadores en estos campos, como son el profesor Jorge Olcina y el profesor Fernando Maestre —que ha sido premio Jaume I y que trabaja en temas de desertificación— y tenemos un Instituto del Agua y un Instituto de Geografía», indica.

Seguir siendo pioneros en sostenibilidad

Una enumeración en la que Amparo Navarro destaca que «tenemos uno de los primeros máster de España de derecho medioambiental porque nuestro rector Ramón Martín Mateo fue un pionero en esta materia». Gracias a todos estos aspectos, siente que «la lucha de la Universidad de Alicante por el medioambiente y contra los efectos del cambio climático ha sido pionera».

Esa es la base sobre la que quiere seguir construyendo el futuro de la universidad que dirige como rectora. «Queremos mejorar toda la sostenibilidad del campus», recalca. Un objetivo para el que ya piensa en trabajar en el «revestimiento de los edificios para tener un mejor aislamiento y climatización». Si así se es más eficiente energéticamente, también avanza que buscará nuevos caminos para que entre esa energía. Y ahí pone su mirada en el cielo. «Queremos poner en marcha zonas donde ubicar plantas fotovoltaicas que nos hagan ser más sostenibles energéticamente».

A esas dos patas sobre las que basa su estrategia energética añade una tercera, la de la movilidad. Y para conseguir una reducción en las emisiones de gases de efecto invernadero han desarrollado programas «para que los estudiantes utilicen cada vez más bicicletas, patinetes y coches eléctricos para que haya una menor huella». Así, concluye que, «de la misma forma que la revolución por la igualdad feminista no tiene vuelta atrás, la transición ecológica y la digital son otras cuestiones que marcarán el siglo XXI. Y en las que la universidad tiene que estar muy comprometida».

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