¿Cuál es el verdadero papel de los carroñeros en las ciudades?

Se estudian más las especies cazadoras, nocturnas y domésticas, como perros y gatos, que otros animales. Esta es una de las conclusiones presentadas en la revista Diversity por el investigador del departamento de Ecología de la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH) Eneko Arrondo. Un nuevo estudio que revisa la literatura científica sobre carnívoros urbanos para detectar posibles carencias y proponer líneas para futuros trabajos en esta área. Según los resultados, el conjunto de este tipo de investigaciones está sesgado a favor de la función depredadora de las especies. Se centran en el núcleo de las ciudades y no tanto en la periferia. Y apenas se genera información sobre los carnívoros que habitan áreas urbanas tropicales.

En un mundo en el que más del 50 % de la población ya reside en zonas urbanas, conocer la influencia de otros animales en el sistema ecológico de las ciudades es esencial para estudiar las consecuencias que el urbanismo tendrá en el medio ambiente en las futuras décadas. Para saber si los esfuerzos científicos llevados a cabo hasta el momento son adecuados, investigadores de la UMH y de la sevillana Estación Biológica de Doñana analizaron la cantidad de estudios, la distribución geográfica, las especies y los hábitats que abarcan hasta el momento el conocimiento de los ecosistemas urbanos.

Las conclusiones

Según han comprobado estos científicos, el carroñero sigue estando en segundo lugar en cuanto a estudios enfocados a la dieta de carnívoros en medios urbanos. Asimismo, al analizar la localización geográfica de los estudios revisados, determinaron que la mayor parte se localizan en países desarrollados. Por el contrario, observaron una carencia prácticamente total en otras áreas, especialmente las tropicales. Pese a que por la biodiversidad que atesoran y la ineficaz gestión de residuos urbanos patente en muchos países ubicados en estas zonas, se da una gran oportunidad para la presencia constante de carnívoros. Por último, comprobaron que un mayor número de artículos cita a especies domésticas como perros y gatos tanto en estudios de predación como de carroñeo. En general, las especies estudiadas suelen tener una dieta mayoritariamente basada en carne y hábitos nocturnos.

Los investigadores señalan que cada vez se identifican más especies animales que aprovechan los entornos urbanos para alimentarse. Es el caso de los cuervos, la lechuza blanca (Tyto alba) o el zorro rojo (Vulpes vulpes). Al mismo tiempo, se conocen más detalles sobre, por ejemplo, cómo consumen los animales los desechos orgánicos e inorgánicos de las poblaciones humanas. También, pueden cazar o alimentarse de los cadáveres de otros animales que habitan los entornos urbanos. Lo que en muchas ocasiones puede resultar beneficioso para las personas.

“Es tan importante conocer la función carroñera de los carnívoros urbanos como su función predadora para entender las dinámicas de la cadena alimenticia en las ciudades de cara a planificar mejores políticas de urbanismo y conservación de la biodiversidad”, concluye Arrondo.

Tortuga con caparazón abombado. Fuente: Uwe Fritz (Senckenberg).

Tortugas gigantes de las Galápagos

Pero este trabajo donde la UMH ha detectado un sesgo en las investigaciones sobre el papel de los carroñeros en las ciudades, no es el único donde la fauna es la gran protagonista. Y es que hasta la fecha se ha pensado que las tortugas gigantes de las Islas Galápagos (Ecuador) pertenecían a 15 especies diferentes. Pero un nuevo estudio internacional publicado en Scientific Reports, en el que participa la investigadora de la universidad ilicitana Eva Graciá, demuestra que solo una especie de tortuga habita el archipiélago hoy en día.

Mediante la secuenciación del genoma mitocondrial de restos encontrados, el equipo de investigadores ha determinado que las islas fueron colonizadas por las tortugas gigantes hace dos millones de años pero que la diferenciación de sus caparazones es relativamente reciente. El equipo -liderado por los investigadores del Museo de Zoología de Dresden (Alemania) Christian Kehlmaier y Uwe Fritz- ha secuenciado casi por completo diez genomas mitocondriales de la tortuga extinta Chelonoidis alburyorum a partir de restos hallados en las Bahamas y los han comparado con secuencias de otras especies de tortugas. Los resultados de la investigación demuestran que las tortugas de las Bahamas estaban estrechamente relacionadas con las tortugas gigantes de las Galápagos.

Animales icónicos

Las tortugas gigantes, que pueden pesar hasta 400 kilos y medir más de un metro, se restringen hoy en día a las Islas de las Galápagos en el este del Pacífico y al atolón de Aldabra en el océano Índico. Estas tortugas son uno de los animales icónicos que inspiraron a Charles Darwin en su teoría de la evolución. Según los investigadores, en tiempos pasados las tortugas gigantes tenían una distribución mucho mayor. Hace doscientos años todavía se podían encontrar en las islas Mascareñas, al este de Madagascar. Asimismo, hace unos pocos miles de años habitaban las islas Fiji, las Bahamas, Cuba, Madagascar, Sicilia o en las Canarias. Las tortugas gigantes se extinguieron casi en todas partes poco tiempo después de la llegada de los humanos.

Actualmente, en estos lugares solo se encuentran huesos y caparazones. El equipo científico estudió varios huesos de entre 700 y 2 700 años procedentes de siete islas de las Bahamas. Secuenciaron el genoma mitocondrial de diez tortugas de seis de estas islas. Los resultados del análisis evidencian que las Bahamas fueron colonizadas por las tortugas gigantes hace aproximadamente un millón y medio de años. Cada isla de las Bahamas estuvo habitada por tortugas de distinta forma y aspecto. Sin embargo, su genética se corresponde con una única especie que fue exterminada antes de la llegada de los primeros europeos, y emparentada con las tortugas de las Galápagos.

Una única especie

A su vez, los diferentes tipos de caparazones de las tortugas de las islas Galápagos evolucionaron muy recientemente. Según los resultados de este equipo internacional, las tortugas llegaron al archipiélago ecuatorial hace aproximadamente dos millones de años. Los resultados de este estudio contradicen la opinión prevalente de que existen aproximadamente 15 especies de tortugas en las islas Galápagos. Los investigadores apuntan que, en realidad, todas las tortugas gigantes del archipiélago deben ser consideradas como una única especie.

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