El árbol europeo del año es una carrasca milenaria de Lecina

Y para conseguir este título ha batido el récord de votos de este concurso que elige anualmente a un ejemplar para recordar la importancia que tienen en nuestra sociedad. La carrasca milenaria de Lecina, una localidad de Huesca con tan solo 13 habitantes, ha atraído el apoyo de 104 264 personas. Una cifra con la que se ha impuesto claramente en esta peculiar carrera y donde los otros finalistas son el plátano milenario de Curinga, Italia, y el antiguo sicomoro de Derbent, Rusia.

La aplastante victoria de este ejemplar como Árbol Europeo del Año arrancó al imponerse en España, con tan solo 9 929 votos. En aquel entonces compitió contra las historias de las moreras en la Cala del Moral, Málaga, y el pino de La Baia, Elche. Pero esta carrasca milenaria tenía algo con lo que no contaban los demás, brujas.

Leyendas y homenajes

Al enviar su propuesta a esta competición, el municipio de Barcabo recordó una leyenda del origen de esta encina. Según ella, este era el único árbol que se negó a proteger a las brujas que vivían en el bosque. Como último deseo antes de marcharse a otro lugar, decidieron conceder lo que pidieran los árboles que las habían arropado. Unos deseos que se volvieron en su contra y por los cuales todos ellos desaparecieron. Todos menos la humilde y pequeña encina que rechazó a las brujas.

En la actualidad, los adjetivos necesarios para definir esta carrasca milenaria van hacia otro lado, como majestuoso y legendario. Sus más de 16 metros de altura y 7 metros de perímetro avalan lo adecuado de estas alabanzas.

Más allá de las leyendas, la propuesta aragonesa recordó que esta especie aparece en el propio escudo de la comunidad y que en 2020 se decidió honrar la memoria de las víctimas de la covid-19 plantando un ejemplar por cada una de los municipios de la región. Con este acto quisieron simbolizar el agradecimiento a los trabajadores sanitarios y de residencias de mayores, a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, a los servicios esenciales y a todos los que han garantizado la cadena alimentaria.

Una competición concurrida

Y estos son solo los ejemplos que aportaba Lecina, con los que colocaba a España por primera vez como ganadora del certamen. Los organizadores del concurso han valorado que esta edición ha conseguido doblar el voto popular. De hecho, han superado las más de 600 000 participaciones gracias a las campañas que cada país había realizado. De una u otra forma han conseguido lo que buscaban, «que nuestro concurso les dé a las personas lo que más necesitan en estos días: un bonito pedazo de naturaleza y una perspectiva verde y alegre de su futuro». Estas son las palabras con que resume Josef Jary, de la Environmental Partnership Association, la intención del consorcio organizador del concurso.

«Este concurso nos recuerda a todos que los árboles no son solo la base de nuestro clima o sirven como fuente de energía, sino que además, cada árbol tiene una historia única». De esta forma el eurodiputado Ludek Niedermayer, en representación del Parlamento Europeo que ejerce de patrocinador del evento, agradecía la participación y hacía propio el lema olímpico para señalar que esta competición «es una de las pocas en las que todos son ganadores».

Los kauris, los árboles que recuerdan la última extinción en masa de la Tierra

Añadir comentario