Reciclar, reducir y durar: la porcelana de Lladró

«Generar belleza desde la sostenibilidad y el respeto». Esa es la «misión de Lladró» según cuenta Ana Rodríguez, la responsable de esta empresa dedicada al diseño y creaciones en porcelana. Desde que se creara en 1953, a lo largo de estas siete décadas presume de haber aplicado «muchas de las normativas que hoy son de obligado cumplimiento en términos de sostenibilidad». De ahí que destaquen la planificación de sus acciones dentro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. «En Lladró se vienen aplicando desde los inicios, de manera natural y espontánea, entendidas como el único modo posible de proceder», subraya.

¿Cómo aplican estos valores en una empresa conocida precisamente por dedicarse al diseño? Según razonan, se trata de buscar una belleza comprometida y sostenible que se plasme en las diferentes áreas de trabajo. Eso implica desde la materia prima, los procesos artesanales, hasta el hecho de ir más allá de las modas de consumo rápido para proponer piezas hechas con la voluntad de ser duraderas en el tiempo.

Materias primas de cercanía

Paso a paso. Como remarcan, todas las creaciones de Lladró se elaboran en porcelana. ¿Y esta cómo se consigue? Con la combinación de cuarzo, feldespato y caolín con agua. Materias primas que, recalcan, proceden en gran medida de España. De esta forma consiguen dos objetivos: primero, que el impacto generado por su transporte sea mínimo —lo que contribuye a reducir las emisiones de CO2—; segundo, promocionar el tejido empresarial de su entorno más próximo. Esa misma política de proximidad la extienden a otras áreas. Si diseñan lámparas, lo aplican a los componentes eléctricos; crean pebeteros, pues así buscan la cera natural; y si se adentran en la joyería, los metales también han de cumplir con este criterio.

La reutilización es una prioridad que se marcaron en Lladró, así lo aplican en los moldes de escayola.

¿Y qué pasa una vez la pieza está hecha? Con la voluntad de fomentar la economía circular, llevaron su mirada al origen del proceso. Lladró depura el agua que utiliza en la elaboración de las pastas de porcelana. Así, la filtra de sedimentos sólidos, que también gestiona de un modo responsable con el entorno, y la devuelve limpia al sistema. Por otro lado, la pasta líquida que se extrae de los moldes durante la formación, se reutiliza para elaborar bases u otros fragmentos de piezas. Eso mismo hacen con el barniz, que se recicla mediante el uso de cortinas de agua.

Una vez está hecha la figura original, se pasa a los moldes. Es en ellos donde se vierte la porcelana líquida y que Lladró envía a una empresa de gestión de residuos una vez finalizan su vida útil con el objetivo de ser reutilizados. La ventaja que les aporta la escayola con la que fabrican los moldes es que es infinitamente reciclable, siempre que en el proceso no se altere su composición química.

Menos plásticos, más duración

Ya más cerca de llegar al cliente está la cuestión de cómo hacerlo. Desde Lladró señalan que tenían claro que un objetivo era reducir el consumo de plásticos en embalajes. Y aquí se enorgullecen en particular de haberlo logrado con éxito en la línea de fragancias para el hogar, propiciando igualmente la correcta conservación de sus perfumes.

Todo ello da como resultado unas creaciones de las que sienten el orgullo de que vayan pasando de generación en generación. «No buscamos un ‘usar y tirar’, sino un ‘hecho para durar'», como afirma Nieves Contreras. Ella es la responsable de diseño de la firma, la que marca las líneas de un trabajo en el que reiteran su elaboración artesanal. «Nuestro objetivo no es crear más, sino mejor», explica. Por eso deben asumir plazos al crear una nueva pieza que, como mínimo, suponen meses o incluso años en el caso de las figuras de mayor tamaño y complejidad.

El proceso de trabajo puede durar años en el caso de las composiciones más complejas.

Liderazgo femenino

Cada uno de estos pasos lo ejecuta un equipo mayoritariamente compuesto por mujeres. Esta es la área de gestión de Beatriz García, como responsable de Recursos Humanos. «Actualmente formado por un 60 % de mujeres y un 40 % de hombres aproximadamente, las condiciones del equipo parten de la premisa del cuidado y la puesta en valor de las competencias», razona. Eso tiene también traslado al Comité de dirección, donde en 2020 la mitad de los puestos corresponde a mujeres. Y es una cifra que subrayan porque con ello superan en un 10 % lo establecido por ley. Y, como añaden, Lladró está inmersa en la ampliación del plan de igualdad acordado en 2013.

La atracción de nuevo talento de valor también tiene una mirada diversa. Como apuntan, Lladró incorporó a su equipo, muchos años antes de la aprobación de la Ley General de los Derechos de las Personas con Discapacidad, a estos como trabajadores. Aparte de promover la igualdad de oportunidades, lo que califican como fruto del compromiso y del entendimiento de la empresa como una gran familia, con el tiempo ratificó su valor e impacto positivo. «A través de un programa de alianzas, nos proponemos contribuir a la labor que grandes y pequeñas entidades desempeñan en beneficio de las personas y comunidades más desfavorecidas», concluye Rodríguez en referencia a su implicación social. «Esta ha sido y seguirá siendo una parte indisociable de nuestro propósito y actividad como compañía».

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