Naciones Unidas pide una acción global para abordar los residuos de la #MascarillaObligatoria

Con la demanda aún imparable por la producción de mascarillas y guantes desechables, Naciones Unidas alerta del aumento de la contaminación que estas provocan. Según su estudio, las ventas mundiales de cubrebocas ascenderán a unos 166 000 millones de dólares en 2020 y estiman que tres cuartas partes de ellas acabarán en vertederos o flotando en el mar. Con los diversos repuntes en el mundo del coronavirus y la demanda por la #mascarillaobligatoria, recuerdan que este es un problema de todos. De ahí que considera una necesidad abordar el problema de la contaminación por plásticos desechados.

La advertencia no es nueva. El verano pasado ya denunciaban el problema que estaba suponiendo en el medioambiente. Ahora, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente calcula que esto supondrá unos costes de unos cuarenta mil millones de dólares en ámbitos como el turismo y la pesca.

Por eso alertan del riesgo de un vertido incontrolado si no se gestiona adecuadamente el gran aumento de los residuos médicos, muchos de ellos fabricados con plásticos de un solo uso. Y hablan de problemas concretos. La quema al aire libre o la incineración incontrolada de las mascarillas provocaría la liberación de toxinas en el medio y la transmisión secundaria de enfermedades a los seres humanos.

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Las propuestas para reducir el problema

¿La solución a los desechos de la #mascarillaobligatoria? Considerar la gestión de los residuos como un servicio público esencial. Esa es la recomendación que lanzan ante el temor de estos posibles efectos secundarios en la salud y el medio. De hecho, señalan que la manipulación segura y la eliminación final de estos residuos es un elemento vital para una respuesta de emergencia eficaz.

«La contaminación producida por los plásticos ya era una de las mayores amenazas para nuestro planeta antes del brote de coronavirus». Así lo asegura Pamela Coke-Hamilton, directora de comercio internacional de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo. «El repentino auge del uso cotidiano de ciertos productos que sirven para mantener a salvo a las personas y detienen la enfermedad está empeorando mucho las cosas», ha subrayado.

Conseguir una reducción del 80 %

Los grandes problemas demandan grandes acciones. Y en esa línea están trabajando también desde la agencia medioambiental de la ONU. Un amplio informe sobre residuos plásticos calcula que para 2040 cerca del 80 % de esta contaminación podría eliminarse con una regulación inapropiada.

Las propuesta que lanzan para que no se triplique la cantidad de vertidos en el océano arranca con introducir incentivos que conduzcan a la reducción de la producción de plásticos. Otras medidas recomendadas son diseñar productos y envases que puedan reciclarse más fácilmente, y aumentar la recogida de residuos, especialmente en los países de menor renta. Si así lo hicieran, según The Pew Charitable Trusts y el laboratorio de ideas Systemiq, se evitaría que no pasaran de 11 a 29 millones de toneladas anuales.

Y seguir hasta superarlo del todo

Naciones Unidas impulsa los Objetivos de Desarrollo Sostenible y entre ellos está el número 17, alianzas para lograr los objetivos. La idea de una alianza mundial es la otra solución que demandan para asumir la necesidad de la #mascarillaobligatoria. «El modo en que los países han utilizado sus políticas comerciales para luchar contra la contaminación por plásticos ha sido en su mayor parte descoordinado, limitando la eficacia de sus esfuerzos», dice Coke-Hamilton. «Hay límites a lo que cualquier país puede lograr por sí solo». Según el análisis de la Conferencia, para que estas políticas sean realmente eficaces se necesitan reglas coordinadas y globales.

Pero ¿y el 20 % restante que mencionábamos antes? El estudio recuerda que se seguirían vertiendo cinco millones de toneladas de plásticos en el océano cada año. Eso les lleva a enumerar las diferentes opciones que consideran podrían reducirlo a partir de alternativas viables.

El uso de fibras naturales, como la cáscara del arroz y el caucho, son dos de estas opciones que señalan. Con ello, recalcan, se logra otra ventaja, crear nuevos puestos de trabajo en países en desarrollo. Entre ellos, apuntan casos como Bangladesh, que es el primer proveedor mundial de exportaciones de yute, o Tailandia y Costa de Marfil que concentran la mayor parte de las exportaciones de caucho natural.

Los autores del estudio recuerdan que hay una opción de afrontar el impulso de la #mascarillaobligatoria de otra forma. «Podemos invertir en un futuro con menos residuos», indican. Y así lograr «mejores resultados en materia de salud, mayor creación de empleo y un entorno más limpio y resistente tanto para las personas como para la naturaleza».

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