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La Valencia de Blasco Ibañez

La Valencia que hoy en día conocemos no fue siempre así, el tiempo ha hecho de ella una ciudad moderna con edificios de cristal y luces de colores. Y es difícil imaginarla de otra forma para las nuevas generaciones, pero, si acudimos a las historias de nuestros abuelos, nos daremos de bruces con una Valencia más humilde, una Valencia que se retrata en las novelas de Vicente Blasco Ibañez. Este 2023 han hecho 95 años de su fallecimiento y en homenaje, os invitamos a hacer un recorrido de una de las ciudades más importantes de España, a través de sus ojos.

La Valencia de Blasco Ibañez

Valencia es sin duda una ciudad con monumentos dignos de admiración. Blasco Ibañez, definía en su novela Arroz y Tartana a las Torres de Quart como “pesadas moles cilíndricas con la costa rojiza acribillada por los profundos agujeros de las granadas francesas y de las insurrecciones republicanas”.El nombre de esta antigua entrada a la ciudad fue concedido gracias a los romanos. El pueblo más cercano a estas Torres era Quart (Quart de Poblet) que estaba situado a un cuarto de milla romana de allí o “at quartum miliarium”, de ahí que a la larga, se la acabara conociendo como Las Torres de Quart.

Como bien relata es escritor, fue bombardeada en 1808 por los cañones franceses durante el asedio liderado por el mariscal napoleónico Moncey, contándose 132 impactos de bala de cañón y más de mil de agujeros de proyectil de fusil. A lo largo de su historia, las Torres de Quart han servido como almacén de pólvora o casa Galera, es decir, de prisión. En 1931 se declaró Monumento Histórico Artísco Nacional.

En el cuento Noche de bodas, el autor hace pasar por a una de sus protagonistas por el Puente del Real, o como lo nombra en la historia, Puente del Mar. Antes conocido como el Puente del Temple, el Puente del Real debe su nombre a la boda de la reina Margarita y Felipe III en 1599, quienes  lo usaron como parte de su recorrido. El origen del puente no se conoce con exactitud y su primera referencia gráfica la realizó Anthonie Van de Wijngaerde o Antonio de las Viñas, como se le conoce en España, un dibujante paisajista  flamenco.

Patrimonio de la Humanidad

La protagonista del cuento antes mencionaba, llevaba a vender, las flores que cultivaba su madre, al Mercado, del que se puede suponer que se refería al Mercado Central de Valencia. Un edificio de estilo modernista construcción corrió a cargo de los arquitectos Alejandro Soler March y Francisco Guardia Vial. El Mercado Central se encuentra en la Plaza Ciutat de Bruges que está adornada por la Real Parroquia de los Santos Juanes y la Lonja de Valencia, considerada obra maestra del gótico valenciano y declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1996.

Blasco Ibañez

La UNESCO también declaró Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad el Tribunal de las Aguas. El escritor valenciano lo presentaba así en su obra La Barraca: “Era jueves, y según una costumbre que databa de cinco siglos, el Tribunal de las Aguas iba a reunirse en la puerta de los Apóstoles de la Catedral de Valencia”. El Tribunal de las Aguas es la más antigua institución de justicia de Europa y se cuenta que podría datar de la época del Califato de Córdoba. Asistir al Tribunal de las Aguas es una actividad completamente gratuita que se realiza todos los jueves a las 12 frente a la Puerta de los Apóstoles de la Catedral de Valencia.

La otra Valencia

Blasco Ibañez no solo era un enamorado del centro de la ciudad de Valencia, sino también de las afueras. Su obra siempre se ha caracterizado por mostrar el costumbrismo de la zona rural como L´horta (La huerta) de Valencia o la propia Albufera, hogar de especies en peligro de extinción como lo son el samarugo o el fartet. Y por supuesto, uno de los mejores lugares para ver el atardecer, es recomendable subirse a una barca y adentrarse a disfrutar de la tranquilidad que se respira más allá del bullicio de la ciudad o incluso sentarse en uno de los muelles a leer un clásico valenciano, como aquellos de Vicente Blasco Ibañez.

 

 

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