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Innovation Labo trabaja en la extracción de compuestos de alimentos como la granada de Elche mediante la fermentación.

El «producto único» creado en Elche que previene la obesidad con técnicas milenarias de Japón

España ha triplicado los habitantes con obesidad desde la década de 1970, con más del 21 % de la población adulta y uno de cada seis niños y adolescentes con esta condición, según la Encuesta Nacional de Salud. Datos que para el catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH), Vicente Micol, son “tremendamente dramáticos”. Por eso, uniendo imaginación y el aprovechamiento de los recursos naturales de los graneros y los olivos, la iniciativa empresarial Innovation Labo Technologies que dirige ha creado un producto para prevenirla, así como la hipertensión y diabetes relacionada.

La startup del Parque Científico ilicitano emplea para sus elaboraciones un método revolucionario basado en la extracción del microbioma fermentado de hojas, pieles y tallo. Las ricas propiedades de estas plantas mediterráneas, muy abundantes en la zona, han permitido el desarrollo de complementos alimenticios mediante píldoras, además de una crema protectora para la piel que evita los efectos nocivos de los rayos ultravioletas del sol.

La fermentación japonesa

El experto señala que es un proyecto inteligente basado en la economía circular, ya que se emplean únicamente recursos obtenidos de sus extensas plantaciones de granadas y olivas. El secreto de la compañía, nacida en 2018, es utilizar las técnicas de fermentación japonesas “que se llevan realizando desde hace 4.000 o 3.000 años”, aunque cambiando la forma tradicional por técnicas más avanzadas.

De la misma manera que se preparan algunos de los alimentos más famosos de la gastronomía nipona, como el miso, la salsa de soja, el saque e incluso el vinagre de arroz, la iniciativa elabora un caldo fermentado con las propiedades beneficiosas de los vegetales. Su estrategia global implica la utilización de todos los componentes posibles de las plantas para obtener ese resultado final.

El proceso de Elche

“Usamos los microorganismos que tenemos en el propio recinto para tratarlos de manera metagenómica y mediante secuenciación masiva para detectar cuáles queremos”, añade. De ahí consiguen un “producto único” que se obtiene tras un proceso de fermentación que puede durar de 15 días a seis meses a baja temperatura. Y se diferencian de la competencia por sus “mayores propiedades. Se cambia su composición con compuestos que provienen tanto de la propia bacteria como de la levadura de la fermentación”, explica Micol.

Sin embargo, el biólogo indica que, aunque el principal objetivo es cuidar la salud, “no son fármacos, sino el paso antes de recurrir a ellos. Además de una ayuda para aquellas personas con obesidad y las patologías que están asociadas a ella, ya sea actuando en los lípidos en sangre o ante la hipertensión”. La piel también se puede beneficiar del proceso ecológico, ya que su aplicación o consumo en píldoras “previene el envejecimiento, la oxidación de la piel y la protege de la radiación solar”, apunta el encargado. Este resalta que “hay que intentar enfocarse a las necesidades de la sociedad empleado recursos naturales”.

Conexión Elche – Japón

La unión de la empresa ilicitana con Japón va más allá de la utilización de sus técnicas de fermentación. Innovation Labo Technologies es hermana de otra entidad japonesa dedicada a los mismos fines, pero empleando plantas asiáticas para lograrlos. Ambas comparten nombre y colaboran para extraer de la naturaleza elementos beneficiosos para la salud de las personas. De esta forma, el pasado mes de octubre un grupo de 40 científicos japoneses visitó la finca de Elche para conocer más sobre el trabajo local.

Si bien ambas propuestas tienen la misma estrategia, la asiática está más avanzada, sobre todo, en innovación y en comercialización. Los compuestos españoles ya se pueden encontrar en el mercado asiático y americano, donde han tenido muy buena acogida. “Estamos vendiendo en Japón, China, Tailandia, Malasia, países del sudeste asiático. En Estados Unidos también se ha comenzado a vender y saldrá el próximo año en Europa”, asegura el responsable.

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La japonesa la aventaja en el nivel de facilidades para la producción y la venta porque “el entorno empresarial en Japón y en España no tiene nada que ver. La sociedad allí es muy competitiva y es muy favorable para el desarrollo de productos, con un mercado mucho más maduro que el nuestro”, manifiesta.

La importancia de la innovación

El problema en España, según el científico, es que hay pocas empresas dedicadas a la biotecnología. “Es una parte muy pequeña de nuestra economía que se debería desarrollar mucho más. Ya nos gustaría ser la mitad de lo que tiene Alemania, Reino Unido o Estados Unidos. Las cargas a las empresas limitan la capacidad de innovación”, sentencia Micol.

Para el experto, el futuro de la ciencia debe pasar por desarrollar productos ecológicos de alto valor añadido. “Hay que intentar utilizar el material del propio terreno para generar un impacto en la economía local”, agrega. Esta fórmula trata de sacar el máximo provecho más allá del propio fruto, creando soluciones con todos los elementos posibles, desde las cáscaras al tallo.

El biólogo destaca que “hay que orientar la estrategia a crear empresas con una producción que no valga céntimos el kilo, sino que se vendan por varias decenas de euros o centenas. Así se mantendrá más consolidado el mercado y se mejorará la economía local”. Para convertir a Elche en un espacio revolucionario que aporte valor y soluciones, la empresa ya trabaja en explotar otras plantas, como el romero y algunos cítricos, con las que mejorar la vida de las personas.

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