Hay lugares que te atrapan sin avisar, rincones donde el tiempo parece haberse detenido para que puedas saborearlo con calma. Vilafamés es uno de esos sitios. Situado en la comarca de la Plana Alta, a poco más de 20 kilómetros de Castelló de la Plana, este municipio de interior se ha ganado a pulso un hueco entre los pueblos más bonitos de España. Pero más allá de su estética de postal, es un destino que ofrece una experiencia completa: desde su imponente castillo hasta rutas naturales que atraviesan paisajes rocosos y verdes, pasando por un museo de arte contemporáneo que sorprende a quien no lo espera en un entorno tan rural.
Historia entre piedras y murallas
Vilafamés lleva siglos habitado, y sus orígenes se remontan a la Edad del Bronce, como atestiguan los restos arqueológicos encontrados en su término municipal. Pero es con la llegada de los romanos y, sobre todo, durante la dominación musulmana, cuando empieza a configurarse el núcleo urbano que hoy conocemos. En 1233, el rey Jaume I conquista la villa, integrándola en la Corona de Aragón, y desde entonces la historia cristiana y musulmana ha dejado huellas visibles en su trazado urbano y en sus monumentos.
El casco antiguo, declarado Bien de Interés Cultural, es una joya de urbanismo medieval. Sus callejuelas empinadas y empedradas, muchas de ellas flanqueadas por casas de piedra rojiza que le dan un aire único, conducen a rincones llenos de encanto como la Plaça de la Font, la casa del Rull o la famosa Roca Grossa, un enorme bloque de piedra que parece haberse quedado varado en medio del pueblo como un capricho de la naturaleza.
El castillo y su atalaya infinita
En lo alto del pueblo se alza orgulloso el castillo de Vilafamés, una fortaleza de origen andalusí que fue reformada durante el siglo XIV tras la conquista cristiana. Aunque hoy solo quedan restos de la estructura original, su ubicación sigue siendo privilegiada. Desde sus murallas se puede contemplar una panorámica espectacular del Pla de l’Arc y la sierra de les Conteses. Es, sin duda, uno de los puntos imprescindibles para disfrutar del atardecer, cuando la luz baña de tonos dorados las piedras rojizas del pueblo y el paisaje se vuelve casi irreal.
Arte contemporáneo en clave rural
Uno de los mayores tesoros culturales de Vilafamés es, sin duda, su Museo de Arte Contemporáneo Vicente Aguilera Cerni (MACVAC). Fundado en 1972 por el crítico de arte que le da nombre, el museo ocupa el Palau del Batlle, un edificio gótico-renacentista del siglo XV que fue residencia del alcalde durante la época foral.
Lo que sorprende del MACVAC es su capacidad de dialogar con el entorno. Sus más de 400 obras, de artistas nacionales e internacionales como Miró, Chillida, Equipo Crónica o Tàpies, conviven con las paredes de piedra y vigas de madera, generando un contraste único entre lo antiguo y lo moderno. Además, el museo organiza exposiciones temporales, talleres y visitas guiadas, lo que lo convierte en un motor cultural activo durante todo el año.
Rutas naturales con aroma a romero
Vilafamés también es un paraíso para los amantes de la naturaleza y el senderismo. El municipio cuenta con varias rutas señalizadas que permiten descubrir su entorno natural, rico en contrastes, con zonas de bosque mediterráneo, formaciones rocosas y vistas espectaculares.
Una de las más populares es la Ruta de la Font de les Piques, un recorrido circular de dificultad baja que permite conocer algunos de los paisajes más típicos del término, incluyendo antiguos lavaderos, fuentes naturales y campos de olivos centenarios. Otra opción más exigente es la Ruta dels Tres Cims, que une tres de los picos que rodean el pueblo: el Tossal de la Font, el Morral y la Penya Roja. Ideal para los que buscan una jornada de montaña con vistas al Mediterráneo en días claros.
También merece mención la llamada Ruta de l’Aigua, que recorre antiguos canales y acequias utilizados para el riego, conectando con la historia agrícola del municipio. Un paseo ideal para conectar con la tradición rural y disfrutar del silencio entre pinos, romeros y jaras.
Patrimonio religioso y popular
El patrimonio arquitectónico de Vilafamés también se manifiesta en sus edificios religiosos. Destaca la Iglesia de la Asunción, del siglo XVI, con elementos renacentistas y barrocos, y un interior sobrio pero elegante. Muy cerca, la Ermita de Sant Miquel, situada en las afueras, ofrece un ambiente de recogimiento y una excelente vista del municipio desde su mirador.
Las fiestas populares también forman parte del alma del pueblo. Las Fiestas Patronales en honor a Sant Miquel, a finales de septiembre, combinan tradición, música y gastronomía. Y no podemos olvidar la tradicional romería de Pascua a la ermita de Sant Miquel, ni la Semana Cultural que se celebra en verano con conciertos, teatro y actividades para todas las edades.
Gastronomía con sabor a pueblo
Después de una ruta cultural o senderista, toca reponer fuerzas. La gastronomía de Vilafamés es sencilla pero deliciosa, basada en productos locales y recetas tradicionales. No faltan los platos de cuchara como la olla de pueblo, los arroces al horno o el tombet, y tampoco los embutidos artesanales ni los dulces como los pastissets o los rollitos de anís.
Entre los restaurantes más recomendables encontramos El Rullo, en una antigua casa del siglo XVII, donde la cocina tradicional se presenta con mimo y producto local; o Cal Paradís, en la vecina Vall d’Alba, con una estrella Michelin, perfecto para una escapada gastronómica de nivel si te apetece alargar la visita.
Un fin de semana redondo
Vilafamés lo tiene todo para una escapada de fin de semana: historia, arte, rutas naturales, buena comida y un ambiente tranquilo que invita a desconectar. El alojamiento también acompaña, con opciones que van desde casas rurales con encanto hasta pequeños hoteles boutique que respetan la estética tradicional sin renunciar al confort.
Además, su cercanía a Castelló y su buena conexión por carretera hacen que sea un destino ideal tanto para una escapada desde Valencia como para incluirlo en una ruta más amplia por el interior de Castellón.