La ONU lanza una lista de desarrollo ambiental para replantear el crecimiento sin control

«Ningún país en todo el mundo ha logrado alcanzar un desarrollo humano muy alto sin ejercer una presión desestabilizadora sobre el planeta». Con estas palabras Achim Steiner resume la voluntad con la que Naciones Unidas lanza un indicador del efecto del desarrollo ambiental. La clasificación por países que ofrece esta lista da una vuelta a las que evalúan midiendo por parámetros como economía, salud o educación.

La nueva tabla es un paso más allá del Índice de desarrollo humano que la misma ONU creó en 1990. Si con aquella iniciativa ya se quiso romper con la ordenación de los Estados según la riqueza de su Producto Interior Bruto, esta vez se recuerda «que nos encontramos en un momento sin precedentes en la historia«. La razón, señala, está en la actividad humana, «que se ha convertido en una fuerza dominante que afecta a los procesos clave del planeta».

Más de cincuenta países fuera

El cambio de incluir las emisiones de dióxido de carbono y el uso de los recursos naturales da un vuelco a las listas. De hecho, las propias Naciones Unidas destacan que más de cincuenta países quedan fuera del grupo de muy alto desarrollo con la nueva clasificación.

Y eso empezando por el número 1 en el Índice de desarrollo humano. Si Noruega ocupa la primera posición según los parámetros tradicionales en el informe de este año, con la lista de desarrollo ambiental pierde 15 puestos. Islandia, que ocupaba el cuarto puesto pierde 26 escalones; Australia, baja 72 puestos y pasa del 8 al 80; Singapur, que era el 11 cae 92 puestos.

El ascenso de Latinoamérica

¿Y quiénes son los que suben? En general, toda Latinoamérica sube en la lista. Algunos países como Costa Rica, México, Colombia, Panamá o Moldavia avanzan más de veinte o treinta posiciones. Su ascenso, resaltan desde Naciones Unidas, es que es posible ejercer menor presión medioambiental. Y, añaden, que por ello, las caídas más importantes están entre el grupo de países más avanzados y contaminantes.

A pesar de estas valoraciones, Steiner asegura que este nuevo indicador no pretende ser un juicio. «Lo que muestra es que, con la aproximación tradicional, ser rico no es la única forma de determinar si eres una economía exitosa y lista para el futuro». La nueva lista de desarrollo ambiental, eso sí, también está abierta a depurarse ya que avanzan que se refinará en los próximos años.

Un análisis que asume la crisis de la pandemia

De momento, lo que ya está disponible es La próxima frontera: el desarrollo humano y el Antropoceno. Con este documento, insisten, pretenden ilustrar la transformación que podría darse si el bienestar de las personas y la integridad del planeta se consideraran como base de la definición de progreso humano. Un planteamiento que tiene en cuenta el contexto actual de profunda crisis a causa de la pandemia de la covid-19. Aún así, razonan, el desequilibrio planetario y social plantea desafíos interrelacionados que interactúan en un círculo vicioso, agravándose mutuamente.

Según el Informe, la próxima frontera del desarrollo humano exigirá trabajar con —y no contra— la naturaleza. Tanto es así que consideran que llevará a la transformación de las normas sociales, los valores y los incentivos gubernamentales y financieros.

Desarrollo ambiental para ser más humano

Estas perspectivas se basan en las estimaciones que prevén que para el 2100 los países más pobres del mundo podrían experimentar hasta cien días anuales más de clima extremo. Una cifra que, calculan, podría rebajarse a la mitad de implementarse plenamente el Acuerdo de París sobre cambio climático.

El desarrollo ambiental incluye también otros factores. Uno que aportan como ejemplo es la labor de protección de la tierra que ejercen las poblaciones indígenas del Amazonas. Según sus cálculos, ese trabajo absorbe, en términos per cápita, el dióxido de carbono equivalente al producido por el 1 % más rico de la población mundial. A pesar de esto, denuncian, las poblaciones indígenas continúan sufriendo dificultades, persecución y discriminación en muchas partes del mundo.

¿Cómo impacta el covid-19 en los Objetivos de Desarrollo Sostenible?

Ese concluyen en el informe es solo uno de los muchos casos la discriminación de origen étnico que provoca graves consecuencias. La prevención de esto, recalcan, no se queda solo en alejadas zonas. La exposición a importantes riesgos ambientales, como la presencia de residuos tóxicos o una contaminación excesiva, es una tendencia que se ve reproducida en las zonas urbanas en distintos continentes.

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