¿Frenar el cambio climático? En diez años se pueden reducir las emisiones de metano un 45%

Estamos a tiempo de limitar el aumento de temperatura global a 1,5°C. Ese es el mensaje optimista que traslada la evaluación global del metano que ha publicado la Coalición Clima y Aire Limpio. En colaboración con el programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente han calculado que las emisiones de este gas causadas por el hombre se podrían reducir hasta 45% en la próxima década.

Conseguirlo es vital para ese propósito porque es la vía más eficaz que tenemos para frenar el cambio climático. Esta es una de las conclusiones de esta evaluación que integra por primera vez los costos de la contaminación del aire y el calentamiento global y los beneficios de la mitigación del metano.

El metano representa casi una quinta parte de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Como señalan, ahora que el mundo está actuando para reducir gradualmente los hidrofluorocarbonos a través del Protocolo de Montreal, es el principal contaminante climático de corta duración que debe abordarse para hacer posible la meta de 1,5°C.

«Reducir el metano es la vía más eficaz que tenemos para frenar el cambio climático durante los próximos 25 años», afirma Inger Andersen. La directora ejecutiva de la agencia de la ONU destaca que con esta vía se «complementa los esfuerzos necesarios para reducir el dióxido de carbono«. El optimismo mostrado se apoya en una petición: «La cooperación internacional es indispensable para reducir las emisiones de metano lo más posible en esta década».

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Objetivos por sectores

¿Cuáles son los sectores donde ven posible esa reducción? La mayoría de las emisiones que causa el hombre provienen de combustibles fósiles, desechos y agricultura. Y es en el primero en el que creen que se podrían conseguir mayores progresos. En este aseguran que es relativamente fácil localizar y reparar las fugas de metano y reducir su liberación.

El otro factor que destacan es que esa fácil implementación se traduce en que alrededor de 60 % de estas medidas específicas son de bajo costo y 50% de ellas tienen costos negativos. Eso, explican, significa que las empresas ganan dinero si las adoptan. El mayor potencial de costos negativos se encuentra en la industria del petróleo y el gas. Es en ella donde las mencionadas fugas y su captura aumentan los ingresos.

El análisis de los costos y beneficios de estas opciones es el más completo que se haya reunido hasta la fecha, destacan desde Naciones Unidas. La evaluación fue compilada por un equipo internacional de científicos con modelos de composición y clima de última generación y análisis de políticas de cuatro importantes centros de investigación.

En Europa, los residuos

Esta investigación razona que el potencial de mitigación varía entre países y regiones. Por ejemplo, en Europa e India donde tienen más capacidad para actuar es en el sector de los residuos. En China estaría en la producción de carbón, seguido de la ganadería. Mientras que en África sería al revés, primero la ganadería y luego los combustibles: petróleo y gas. Estos últimos serían la prioridad para Medio Oriente, América del Norte y Rusia. La región de Asia-Pacífico, a excepción de China e India, debe actuar en el carbón y los desechos. Por último, en América Latina, el mayor potencial reside en el subsector ganadero.

Todo este despliegue que detallan en el informe no es suficiente, como reiteran. Hay margen para más, hasta un 15 %. Ese espacio lo situarían en el cambio hacia la energía renovable, la eficiencia energética residencial y comercial y una disminución de la pérdida y el desperdicio de alimentos. Estas medidas adicionales no son necesariamente más difíciles ni más lentas, recalcan. Algunas, de hecho, pueden ser mucho más rápidas de implementar y todas producirán múltiples beneficios.

Y eso también aparece reflejado en el informe. De hecho, aparte de ser un poderoso agente climático, el metano es un ingrediente clave en la formación de ozono a nivel del suelo. Ese smog contribuye peligrosamente a la contaminación del aire. Por ese motivo, los efectos en la salud es un campo cada vez más estudiado. Con la reducción de 45 % se evitarían 260 000 muertes prematuras y 775 000 visitas a los hospitales relacionadas con el asma. A esas cifras añaden que se evitaría la pérdida de 73 000 millones de horas de mano de obra por calor extremo y de 25 millones de toneladas de cultivos al año.

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